miércoles, 24 de diciembre de 2014

Viaje al interior de una mente sin igual

(El contexto se explicara en Episodios desde Madrid - Saga Especial) (Vamos, que lo haré cuando me salga de los cojones escribir y llegar hasta esa parte)

Mario yacía recostado en una cama metálica. Encima suyo, el foco parpadeaba, dándole a la habitación un bailoteo de luz y oscuridad.

El sonido de unos tacones hizo que Mario parpadeara. Alguien se acercaba a la habitación donde el estaba.

La puerta se abrió. Una dulce pero segura voz dijo:
  • Bienvenido a Alcalá Meco. Por protocolo, le debemos realizar un pequeño examen psiquiátrico. 
Era una mujer joven, de 25 años. Pelirroja, con ojos impactantes y unos incisivos llamativos. Era muy atractiva.

La mujer vestía una larga bata blanca. Llevaba un portafolios y un bolígrafo en la mano. Sus tacones rojos hacían juego con su cabello. Se sentó en una cómoda silla de cuero. Cruzo las piernas.
  • Un mal día, ¿eh? - dijo, removiendo sus folios.
Aquella frase hizo que el rostro semi oculto de Mario sonriera de forma grotesca. Giro el cuello y vio a la psicóloga.
  • Siempre he pensado que la policía ataca sin razón aparente a las personas buenas e inocentes... Deben tener un sentimiento de inferioridad... - dijo la psicóloga, apretando con el pulgar la tapa de su bolígrafo.
Mario sonrió mucho mas. Daba miedo. 
  • Dime una cosa... querida... - dijo, pausadamente. Tomo aire. - ¿Alguna vez... has tenido... un mal día?
Como si de una película se tratara, la pupila de Mario iba ganando tamaño hasta engullirlo todo.


¿Y a que se refiere con eso?

En la pupila de Mario, la imagen de una chica de 11 años se veía reflejada. Pasado un segundo, esta desapareció.
  • ¡Deberías saberlo mejor que nadie! - dijo la voz de Mario.
La escena del ojo cambio. Ahora se podía ver un gran anfiteatro. Un Mario de 11 años yacía de pie ante unos micrófonos. El chico llevaba unos folios. Sonreía de oreja a oreja. Se acerco a uno de los micrófonos.
  • ¡No existe nada mas cruel que el dolor de los recuerdos! - dijo la voz de Mario y el Mario de 11 años, al unisono.
Las personas que estaban en el anfiteatro aplaudían y vitoreaban a Mario. El chico sonreía, feliz, contento...

Pero de pronto la sonrisa de Mario se derritió. La luz de la estancia se volvió azulada. En vez de personas que le aplaudían, ahora había un grupo de jóvenes que lo miraban de forma amenazadora. Sonreían de manera grotesca.
  • Los disparos que se clavan como dardos dentro de ti... Aullando y haciéndote gritar en lo mas hondo de tu ser...
El grupo de jóvenes empezó a abuchear. Empezaron a lanzar cosas hacia el lugar donde se encontraba Mario...
  • Ineludibles...
El Mario de 11 años se intento cubrir el rostro con las hojas que llevaba en la mano.
  • Implacables...
Mario recibió el impacto de un objeto. Comenzó a llorar de desesperación.
  • Nada amigable...
Mario grito de pena, llorando, viendo como todo el anfiteatro se le ponía en contra. Caia de rodillas y agacho la cabeza, derrotado.

Pero de pronto...
  • ¡Sin poder buscar consuelo en la LOCURA!
Mario, con la cabeza gacha, se puso en pie, con el rostro lleno de ira. Aparto los objetos que le habían lanzado, corrió hacia el frente y de un salto, abandono el estrado, cayendo donde se encontraba la mayoría de los jóvenes que se burlaban de el.

Mario los empezó a golpear. Cada golpe era acompañado por un grito de Mario y por una lagrima. Los jóvenes intentaron defenderse pero les fue imposible. Aquel niño de 11 años parecía una bestia malherida. Gritaba, golpeaba, sangraba, lloraba... Fue tanto la energía desprendida, que cerro los ojos... como si intentara no ver lo que estaba haciendo en realidad.

La escena era extraña. Mario pudo con todos. Pero justo cuando el chico le iba a asestar un golpe a alguien que se encontraba detraz de el, al darse la vuelta con el puño en alto, se detuvo de forma brusca. Una niña de 11 años le devolvía la mirada.
  • Y entonces conoces a alguien que cambia tu vida. Y sientes que ya no te conoces. 
Mario cayo de rodillas, sin dejar de mirar a la niña. Esta le miraba muy seria, demasiado...
  • Es curioso como un encuentro puede arrancarte fragmentos del pasado, deformar los recuerdos y la personalidad hasta poner en entredicho tu mera identidad...
Mario levanto una mano, intentando  tocar a aquella niña. Pero justo cuando estaba cerca y la niña por fin sonrió, se empezó a alejar de el. De pronto la niña se desplomo violentamente hacia un costado, totalmente muerta.
  • Y al percatarte de la necedad de cuanto vives... es cuando la risa... reverbera en las paredes de tu propia... vaciedad.
Mario grito de dolor. De pronto un nuevo grupo le rodeo, esta vez de adultos que le acosaban a punta de preguntas.

Mario volvió a gritar, esta vez poniéndose en pie y enfrentándose a los adultos. Pero el ya no veía adultos, sino monstruos deformes.

Vale...  Voy a necesitar mas detalles... ¿Le apetece si asociamos palabras?
  • Suena muy... Apetecible. - dijo Mario, enfatizando en la ultima palabra
Mario golpeaba a los monstruos...

Aceptación 
  • Un tanto trillado, ¿no te parece?
En el estrado donde estuvo Mario, una niña de 11 años lo miraba atentamente.

Solo intento ayudarle. Colabore un poco, por favor. Volvamos a intentarlo. Aceptación.
  • "Mi etapa favorita"
La niña comenzó a llorar.

Conoce a Kubler Ross... Que bien...
  • Si, mejor que la mayoría...
Mario gritaba palabras que eran imposible de entenderlas.

¿Ah si? Que hay de... familia
  • Digan lo que digan, la sangre es importante...

Hmm... ¿Humildad?

  • Casetas de baño en la costa con un leve olor a salitre y al aroma artificial de los productos de limpieza
Mario repetía una y otra vez la palabra NO.

Tristeza..
  • La que te invade después una inmensa felicidad...

Ya veo... Bien... Que tal... la verdad

  • Esta allí fuera... Nos espera detraz de cada rincón... pero nunca la encontraremos... a menos que...
La niña de 11 años empezó a dar unas vueltas, mientras en pleno anfiteatro, Mario descendía a la locura...

Por ultimo... Recuerdos...
  • Pólvora. Un montón de pólvora...
La niña cayo hacia atraz, sentándose y agachando la cabeza. Una lagrima surco sus mejillas... al igual que las de Mario, cuando se quedo completamente solo, rodeado de cuerpos inconscientes.

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Mario, de 11 años, tragaba saliva mientras contemplaba el portal de aquel edificio de viviendas del barrio de Aluche. Transmitir una noticia nunca le había creado aquel nudo en la garganta. Entro... y comenzó a subir escaleras.

(Riendo) Vale, vamos a probar algo por ultima vez. Destino
  • ¡Uh! ¿Quiere saber algo gracioso? El destino lo hacemos nosotros mismos. Pero este no lo conforma grandes brochazos sino los mas finos detalles. Un taxi que perdiste, una llamada que no contestaste... No acompañar a alguien a comprar una cosa...
Mario subía por las escaleras. Algo le guiaba...
  • La mayoría de la gente no suele pensar en las repercusiones. Se toman la vida como si de lanzar un dado se tratara. Y se enorgullecen de ello. Yo... yo casi acabo allí también. Cuando vi que de todas las posibilidades, incluso la mas loca y absurda, ocurría... No supe que hacer. ¡No estaba preparado! ¿Y sabes porque? Por esta persona que conocí... Porque esta persona... hizo que no viera mas allá...
(Emocionada) Calma. ¿Así que cree que esta persona le hizo ver las cosas de una forma diferente? (Suspiro)
  • Totalmente... Estar cerca de ella hacia que sintiera una extraña sensación... Esperanza, tal vez...
Mario trago saliva, Siguió subiendo escaleras.
  • A veces, me siento perdido, en un camino... en una autopista sin control, directo hacia la locura. Pero otras veces, esta persona es la única que me ata a este mudo terrenal que es la cordura. Y...
(Emocionada) Y siente que es ella es como su igual. Que le complementa.
  • Si... ¡¡SI!! ¡Me entiendes! Incluso habiendo vivido lo que yo viví, incluso sabiendo que jamas conectare con ella, incluso todo eso... sé que vive dentro de mi... ¿O yo vivo dentro de ella? A veces... no se si ella realmente sabe que existo... o si yo sé realmente si existe ella...
Mario, llego a un rellano. Respiro hondamente y siguió subiendo escaleras.

(Mas emocionada) Dígame. Esta persona... ¿Cree usted que le hará daño?
  • ¿Como puedes saberlo? Es decir, todos alguna vez hemos sentido la sensación de que alguien nos complementa. Es esa sensación la que también nos hace débiles, ¿no crees? Pero yo estoy seguro, que todo puede ser una cuestión de perspectiva. Muchos la pueden ver enfadada, riendo maliciosamente...cruelmente... Pero yo solo la veré llorando.
Entonces... Seguro que esta persona ya la conocía de antes...
  • ¿Que le hace pensar eso? A veces pienso que si, otras que no. A veces lo veo de una manera... otras, de otra. Si la quiero de verdad, mis sentimientos... deben ser de opciones múltiples, ¿no cree?
Mario llego hasta una puerta. La sangre se salia por el bajo de la puerta. 

Entonces... Entonces... ¿Tan importante es para usted esta persona?
  • Es como hubieras encontrado lo que mas quisieras. Pero créeme, querida, eso es algo que nunca podrás entenderlo como debería ser.
Mario abrió la puerta.
  • Imagínese, doctora... Esta persona es tan importante... que no me importaría caer junto con ella...
Mario contemplaba desde el marco de la puerta. La muerte le miraba directamente a los ojos.

(Pequeña risa de la psicóloga)
  • En caída libre, cual vasto abismo... Porque esta persona, hace que me olvide de todo. Solo esta ella. Y detraz, nada mas.
Mario dijo una frase. La muerte sonrió.
  • ¿Sabe mas o menos a lo que me refiero?
Si... ¡Si! Si lo se...
  • Eso me pareció...
Mario, empadado de sangre, cerro los ojos.

Ahora... quiero preguntarle. (Emoción descontrolada) ¿Quien... es... esta persona?
  • Alguien muy, muy especial... Pero no puedo decir su nombre. Si quiere se lo pregunto...
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Mario, tumbado en la cama, contemplaba a la joven y guapa psicóloga. Le sonrió, dispuesto a decirle algo pero la mujer se le adelanto.
  • Me... me llamo Raquel... Raquel Valbuena - dijo la psicóloga, con ojos tiernos.
Mario sintió como los ojos se le iluminaban.
  • Que nombre tan.. bonito. - dijo Mario. De pronto, inhalo fuertemente. - ¿Por casualidad tus amigos no te dicen que desprendes una deliciosa fragancia a... cactus?
  • No tengo muchos amigos... - dijo Raquel, de forma muy triste.
Mario le sonrió.
  • Bueno, Raquel... Ya tienes uno...
La psicóloga sonrió, sonrojada. Su mano se deslizo, buscando la de Mario.

Mario... sonrió maliciosamente.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Entrevistas en el Divan (Emma) - FINAL

Una vieja reproductora de cintas de audio se puso en funcionamiento:

(...)

(Silencio corto)

PSICÓLOGA: (Falsa modestia) Oh... ¿Toque alguna vena sensible? Mario la rechazo... por cobardía, por miedo, por enajenación mental transitoria... Llamelo como quiera. Y eso fue el segundo trauma de su vida. No he tenido la oportunidad de hablar con su hermano mayor, pero estoy seguro que le dolió bastante. Nunca se pudo recuperar de ese golpe...

EMMA: ¿¡Que!? Mire, Mario eligió en su momento. Y si, lo admito, me dolió. Pero luego aprendí que había otros hombres, otros chicos con quien compartir mi vida. Y el también hizo lo mismo... Es mas... (Irónica) ¿De verdad cree que podría resistirse a todo esto? (Sonido de alguien golpeándose a si mismo un muslo  con la palma de la mano)

PSICÓLOGA: (Riendo) Muy graciosa. Dígame, Reyes... ¿Como de horrible fue la sensación de saber que la persona que le hizo experimentar por primera vez el amor... no le correspondía? ¿Dígame que se siente saber... que ahora podía dudar? ¿Que podía fallar? 

EMMA: Dímelo tu... Tienes una pinta de haber sufrido desengaños amorosos...

PSICÓLOGA: Fue criada sin miedo al fallo, acostumbrada al éxito, forjada en las cosas buenas como perseverancia y esfuerzo. Pero de pronto... un chico obeso le derrumbo su mundo perfecto. Dígame... ¿Lo llego a odiar?

EMMA: ¿Porque iba a hacerlo? Eramos amigos... y aunque es una mierda que dos amigos se enamoren, si te sale mal... a llorar al rió.

PSICÓLOGA: Una respuesta tan típica de el...

EMMA: (Sarcásticamente) ¿Es que las frases hechas ahora tienen dueño propio?

PSICÓLOGA: Es normal odiar después de un trauma. Algunos se odia a si mismo, originando desconfianza. Otros fijan su odio hacia el objeto o situación que les creo ese trauma. El odio se transforma en repulsión. La repulsión aumenta hasta llegar al sinsentido. El sinsentido crea un amplio abanico de temores absurdos e ilógicos. Entonces... creas tu fobia.

EMMA: (Incómoda) Creo que deberías volver a la facultad...

PSICÓLOGA: Y usted repasar un libro de Ética, señorita Reyes. Por ejemplo... Hasta ahora hemos hablado de usted, del como sufrió y como... todo. Pero... Como ya le he dicho, me gusta saber el porque la gente hace las cosas que hace. (Sonido de alguien tomando de un vaso con agua) ¿Porque ese afán casi enfermizo... de hacer siempre el bien? ¿Porque intentar ser la representación del bien?

EMMA: Me criaron así...

PSICÓLOGA: Usted es una chica muy inteligente, señorita Reyes. ¿Cree de verdad que cambiara en algo por hacer el bien? ¿De verdad su pensamiento es tan inmaduro? Por mucho que se esfuerce, la progresión de sus actos es aritmética. ¿Las que le quedan? Aumentan de forma geométrica. ¿Cree de verdad que hará la diferencia? ¿O tal vez usara la clásica excusa de: "Me vale con cambiar el mundo de una sola persona"?

EMMA: (Seriamente) Ni una ni la otra. Simplemente me nace. He tenido personas que han malentendido mis actos, que me han apuñalado por la espalda. Pero mi conciencia esta tranquila, porque hice lo que mejor pude.

PSICÓLOGA: (Riendo) Interesante. Otra cuestión...

EMMA: No, Silverman... Solo escucho porque me hace mucha gracia tus "ideas" que tienes de mi. Pero ya me estoy empezando a incomodar. No por que me afecta. Sino que lo haces a posta, solo para sacar de quicio.

PSICÓLOGA: La ira es donde el subconsciente realmente se refleja como es. Mas que nada porque la ira forma parte del estado de alerta del ser humano. Y como estado de alerta donde nuestra supervivencia depende... Bueno, no vamos a mentir, ¿verdad? Es decir... ¿Mentirnos a nosotros mismos?

EMMA:  (Sorprendida) ¿Que? Pero que chorradas estas diciendo...

PSICÓLOGA: ¿De verdad yo le enfado? ¿O quizá le enfada saber la verdad? Como ya he dicho, usted sufrió esa caída que le produjo la claustrofobia. Eso fue su primer trauma. Mario le hizo mucho daño al rechazarla... eso origino su segundo trauma. Y con el paso de los años, usted se alejo poco a poco de el, experimentando con otros hombres... Ruben Hernandez... Harry Carrington... David Olmeda, por doble ocasión... Y muchos otros chicos de los cuales no poseo el dato del nombre. Pero... (Silencio) Pero usted siempre ha confiado en Mario... El lo sabe todo sobre usted... Pero usted no sabe todo de el... El no confía en usted. Usted cree saberlo todo sobre de el. Pero hay algo dentro de usted que le dice que no es así. Y eso... es el tercer y ultimo gran trauma.

EMMA: (Silencio)

PSICÓLOGA: Mmm... Volví a tocar una vena sensible, al parecer...

EMMA: (Con voz soñolienta) ¿Ah? ¿Todavía sigues aquí?

PSICÓLOGA: Aparente todo lo quiera, los datos están sobre la mesa. (Silencio) Hay una sola ultima cosa que quiero saber, Reyes... Después de haber pasado todo, las cosas malas y demás... Dígame... con toda sinceridad... (Con voz muy impaciente) ¿Todavía... llora por las noches?

EMMA: (Silencio)

PSICÓLOGA: (Silencio)

EMMA:  (Con voz seria y tajante) ¡¡No!!

PSICÓLOGA: (Riendo) Hemos terminado señorita Reyes... Ya se puede retirar. Debo confesar... que me ha sido muy interesante explorar su pasado. Si estuviese en mi poder, estaría encantado de examinar mucho mas su mente como quizá nadie lo haría...

EMMA: Y si estuviese en mi poder, te juro que te ingresaría a un manicomio. Pero bueno, hay que saber aceptar que te digan: NO

PSICÓLOGA: Usted debe saberlo mejor que nadie...

EMMA: (Sarcásticamente) Graciosa... (Pausa) Solo una cosa, Silverman... (Tomo aire y dijo con un tono serio) No has atinado a ni una...

PSICÓLOGA: (Risa sarcástica)

(Silencio largo)

(...)

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Entrevistas en el Divan (Emma) - Parte IV

Una vieja reproductora de cintas de audio se puso en funcionamiento:

(...)

(Silencio corto)

PSICÓLOGA: ¿Ridículo? (Seriamente) Piénselo. En la anterior reunión le mencione que usted dirigió los efectos de su trauma para así poder empatizar con Mario...

EMMA:  (Enfadada) ¿Como puedes ser tan enferma? ¡Esa experiencia me marco de por vida!

PSICÓLOGA: En el plano de las relaciones, si usted considera esto como algo de "enfermos"... (Risa) No ha visto nada todavía...

EMMA: (Tercamente) Se lo repito... Yo estimo mucho a Mario... Pero mi experiencia no tiene nada que ver con el...

PSICÓLOGA: ¿Ah no? (Sonido de alguien acomodándose en una butaca) Veamos... Según mis informes, usted empatiza bastante con las personas... Las trata con "cariño", las entiende, intenta... perdón... consigue ponerse en sus zapatos. Nunca cae en la terquedad, pero utiliza finas técnicas que las igualan...

EMMA: (Sarcástica) ¿Es que ahora es un error ser buena con la gente? (Seriamente) Todos tienen una historia que contar. Muchos... solo quieren que alguien les oiga...

PSICÓLOGA: Pero no Mario. (Pequeña risa) Usted choco con el... y reboto. Perdió. No pudo romper su grueso caparazón. Había conseguido "derrotar" a adultos, chicos con todos los tipos de personalidades, chicas con todas las manías posibles... pero no con Mario. Y eso le dolió, ¿verdad?  (Cruelmente) Por eso... cuando vio que solo había una manera de llegar hacia el... Y esta era cuando usted sentía miedo al estar en un espacio cerrado, al sentir pánico y ganas de morirse... Por fin entendió a su amigo. Por fin... podía empezar a romper su caparazón... y llegar hasta su corazón. Supongo que aplico la frase de: "No hay mal que por bien no venga". Su trauma le condeno a algo de por vida... pero le abrió las puertas para el reto obsesivo que jamas supero.

EMMA: (Seriamente) Eso... es mentira.

PSICÓLOGA: Piénselo, señorita... Los dos, curiosamente, se parecen: Ambos son personas que creen mucho en la realidad, que ella manda sobre todos. Ambos luchan por ser los villanos de una tragicomedia de lo ilógico, que es como ambos ven el mundo. Incluso , y esto me es hasta gracioso, visten de igual manera: Continuo uso de ropas oscuras y nada llamativas. En un hombre, bueno... puede ser hasta normal. ¿Pero una chica? No es por ser prejuiciosa, pero... (Chasqueo de la lengua) Es mas... Usted solo tiene un hermano varón... Pero creo que eso no ha sido necesario para desarrollar a usted una personalidad que roza lo masculino. ¿Porque? Quizá se deba a que se acerco tanto a Mario, que eso le curtió y definió su personalidad...


EMMA: (Enfadada) ¡Mientes, Silverman! Y no voy a seguir hablando de esto.

PSICÓLOGA: ¿Porque se enfada? (Cruelmente) ¿Sera porque después de todos esos intentos que hizo en su juventud... fracaso?


EMMA: (Silencio)

(Silencio largo)

(...)

martes, 2 de diciembre de 2014

Entrevistas en el Diván (Emma) - Parte III

Una vieja reproductora de cintas de audio se puso en funcionamiento:

(...)

(Silencio corto)

PSICÓLOGA: (Sarcásticamente) Buenas tardes, señorita Reyes. La ultima sesión hablamos del primer trauma de su vida.

EMMA: (Silencio) 

PSICÓLOGA: Dígame, señorita Reyes... 

EMMA: (Fríamente) ¿Que es lo que quieres exactamente, Silverman? ¿Porque no lo escupes directamente? Te gusta ver como tus pacientes se debilitan mientras tu te fortaleces con cosas que ellos te cuentas, ¿verdad? ¿Disfrutas usando el pasado de tus pacientes en su contra?

(Silencio corto)

PSICÓLOGA: Nunca haría algo así. (Sarcásticamente) No... Solo me llama, poderosamente, la atención el "porque" la gente actúa así en su vida. Me atrae mucho saber porque la gente hace lo que hace. El "origen" de la gente.

EMMA: (Silencio)

PSICÓLOGA: Dígame... Hablemos un poco de su infancia. De esa época antes de su primer trauma (Con voz impaciente) ¿Que se siente haber sido la hija esperada de un matrimonio... mientras su hermano mayor era repudiado y marginado? ¿Que se siente ser la representación de la perfección como persona humana? ¿Que se siente haber triunfado en casi todo lo que se haya propuesto? Usted era la estrella de la cual su padre se sentía orgulloso, de la cual hinchaba el pecho de alegría... con su hermano sufriendo la desdicha del hijo ignorado...

EMMA: (Aburrida) ¿En serio es posible contestar eso?

PSICÓLOGA: Siente... ¿Orgullo? ¿Ganas de restregárselo a los demás? ¿O siente como si fuera algo banal?

EMMA: (Enfadada) ¿Porque habría de contestarte si lo estas haciendo tu por mi?

PSICÓLOGA: Dije, claramente,... "en casi todo"...

EMMA: (Seriamente) ¿Y cual es la excepción de ese casi?

PSICÓLOGA: Nunca pudo conquistar el corazón de un chico que estuvo consigo desde los 10 años, ¿verdad?

EMMA: (Enfadada) ¿Que? ¡NO!

PSICÓLOGA: Piénselo, señorita Reyes... Usted y Mario... se parecen bastante.

EMMA: (Seriamente) Eso lo dirás tu...

PSICÓLOGA: Le pido perdón. He cometido un lapsus... (Silencio) Usted y Mario no se parecían en nada... pero... Usted hizo todo lo posible para que sean almas gemelas, dos gotas de agua... Lo hizo para así tener una oportunidad de acercarse hacia el... Es normal, ¿no? La empatia que corroe sus venas hace que siempre se ponga en la situación de la otra persona, entendiéndola de la manera que pocas personas la harían. Esa empatia... que le produce una auto obsesión... Tanta que hace cosas que sobrepasan el limite permitido...

EMMA: Suena tan ridículo que me hace gracia...

(Silencio largo)

(...)

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Entrevistas en el Diván (Emma) - Parte II

Una vieja reproductora de cintas de audio se puso en funcionamiento:

(...)

(Silencio corto)

PSICÓLOGA: (Con voz grave) Dígame, señorita Reyes... ¿Como fue el origen de su claustrofobia?

EMMA: (Con voz seria) Era el mes de Setiembre, hace ya muchos años. Creo que tenia unos 7 años. Mi padre le pidió a mi hermano que me cuidara mientras yo cazaba mariposas en los campos del Valle de Olivos. Mi hermano Carlos lo hizo a regañadientes, debido que el quería pasar una tarde con su novia de ese entonces. Yo le dije que se venga con nosotros. Total... yo iba a estar a mi bola y ellos... Bueno, a lo suyo. Yo solo quería ver a mi hermano sonreír... (Silencio corto) A veces no se como paso. Solo recuerdo estar viviendo un gran momento, uno donde era feliz. Me gustaba cazar mariposas con mi vieja red. Reía, saltaba, gritaba... Pero de pronto, sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies. Por instinto, agite las manos intentando agarrarme a algo, pero solo conseguí que un pequeño matorral cayera junto a mi a ese foso en medio del campo. Casi sobre mi brazo, golpeándome de una manera que pensé que me lo había roto. El matorral cayo encima mio, casi tapándome la cabeza. Perdí el conocimiento.

PSICÓLOGA: Continué...

EMMA: Cuando desperté, la lluvia arreciaba con mucha intensidad. El agua empezaba a filtrarse en el hoyo donde me encontraba. Sentía pánico, sentí miedo... Con tan solo 7 años, pensé que me iba a morir. Por primera vez, sentí el miedo de morir... Llore, grite... Pero todo parecía que era en vano. Haciéndome mucho daño a mi misma, me puse en pie. Mirando hacia arriba, supe que era imposible salir de allí. Grite... grite tan fuerte como nunca lo haré en mi vida. La garganta se me quebraba. Las lagrimas no dejaban de aflorar. La aceptación de la derrota empezó a hacer mella en mi pequeño cerebro y me senté, empezando a cerrar los ojos... cuando el agua filtrada ya se encontraba en mi cuello.

PSICÓLOGA: Siga...

EMMA: Recuerdo haber tenido un sueño... Una luz y alguien tendiéndome su mano... Luego solo veía el rostro de mi hermano, empapado, con los ojos rojos... pero feliz. Luego recordé que ascendíamos por ese hoyo. Pero a partir de allí, no recordé nada mas.

(Silencio largo)

EMMA: (Con un tono mas animado) Pero bueno, eso paso ya hacia muchos años. Nada que deba preocuparme.

PSICÓLOGA: De hecho, creo que minimizar sus efectos a largo plazo puede ser un grave error.

EMMA: (Extrañada) ¿A que viene eso ahora?

PSICÓLOGA: Podría decir que ciertos momentos de su vida, que en teoría están totalmente aislados y separados, pueden converger en un mismo punto. Y eso es lo que quiero descifrar...

EMMA: (Burlona) ¿Y te has parado a pensar que solo es lo que tu quieres ver?

(Silencio corto)

PSICÓLOGA: (Sonido de alguien removiendo unos folios) Usted cayo por un agujero, en las montañas del Valle de Olivos. Estuvo allí casi por una noche, justo cuando cayo una terrible llovizna. La encontraron con un principio de hipotermia y a punto de morir ahogada.

EMMA: (Silencio)

PSICÓLOGA: Dígame... (Curiosa) Cuando todo eso paso... ¿Sintió miedo al pensar que ya no era como la gente normal?

EMMA: (Sorprendida) ¿¡QUE!? ¿Miedo? (Fríamente) Sentía miedo, pero era cada vez que mi cerebro interpretaba un espacio cerrado como recordatorio de una muerte cercana. Seria muy idiota que me asustara no ser como la gente normal.

PSICÓLOGA: Claro, lo olvide... ¿De verdad parece usted alguien normal? (Risa) 

EMMA: (Enfadada) ¿Que me esta queriendo decir, Silverman? ¿Que yo padezco mi trauma infantil para empatizar con la sociedad? ¿Hacerme la victima? No...

PSICÓLOGA: No a la sociedad... Pero no seria la primera vez. Como vera, señorita Reyes, la gente suele hacer las cosas sin darse cuenta. Es por ello, que cuando algún experto en la materia, en este caso psicólogos, les hacen ver sus "cosas" inequívocas, estos lo niegan hasta la terquedad. De hecho, si me permite confesarle, muchos han creído que los psicólogos malinterpretamos. Pero no... Son ellos que no quieren aceptarlo.

EMMA: (Aburrida) ¿Tengo pinta de que me importe, Silverman?

PSICÓLOGA: (Riendo) Debería... Es decir, eso mismo es lo que acaba de hacer. Acaba de negar, en cierto modo, lo que dije. Incluso recurrió a las falacias para dejar claro que... "No".

EMMA: (Irónica) ¿Ahora resulto que deducir lo que insinúas es recurrir a falacias?

PSICÓLOGA: Dígame entonces... Usted sufrió esa terrible experiencia. Algo que marcaría a cualquier persona. Pero hizo algo que muy pocos harían. Desvió el resultado de ese "mejunje" de frustraciones hacia un objetivo... a una persona en concreto... 

EMMA: (Seriamente) ¿Y eso a que viene ahora?

PSICÓLOGA: Nada que no podamos hablar en la siguiente sesión...

(Silencio largo)

(...)

domingo, 23 de noviembre de 2014

Entrevistas en el Diván (Emma) - Parte I

Una vieja reproductora de cintas de audio se puso en funcionamiento.

(...)

(Silencio corto)

EMMA: (Despreocupada) Vaya, vaya, pero si es la comecocos favorita de la ciudad de Madrid. Emma... Silverman.

PSICÓLOGA:  (Respirando hondamente) Buenas tardes, señorita Reyes. Siendo las 16:27 del 14 de Marzo, la psicóloga Emma Silverman, servidora, se dispone a iniciar la sesión con la paciente Emma Reyes.

EMMA: (Burlonamente) ¿Sabes que, Emma? En los anuncios que circulan por Madrid, no se corresponden a la realidad tuya. Eres mas "seria" de lo que puedes aparentar de primeras de cambio...

PSICÓLOGA: (Pensativa) Muy adorable. (Silencio) Cuentame, Emma... ¿Alguna vez has visitado a un psicólogo?

EMMA: (Silencio)

PSICÓLOGA: (Pacientemente) Le repito la pregunta, tal vez no me haya escuchado... ¿Alguna vez ha visitado un psicólogo?

EMMA: ¿De que va todo esto, Emma? ¿Quieres inspeccionar mi mente? Se que mi "amiguito" Mario te visito el mes pasado...

PSICÓLOGA: (Riendo) Eso es verdad... Pero no, no quiero inspeccionar tu mente, señorita Reyes. Solo quiero hablar de su infancia, de tres temas importantes.

EMMA: (Pacientemente) Y, ¿Cuales son esos temas? Para irnos ahorrando tiempo...

PSICÓLOGA: Eso lo decidiré yo...

EMMA: Bueno... (Resoplando) ¿Sabes que no soy propensa a ir contando mis cosas por que si, verdad? 

PSICÓLOGA: Bueno... Nada es imposible...

EMMA: ¿Que no? (Risa) A las chicas buenas como yo nos gustan los retos...

(Silencio)

PSICÓLOGA: (Fríamente) Y a mi también...

(Silencio largo)

(...)

lunes, 3 de noviembre de 2014

La Iniciación - Parte 1

(NOTA DEL AUTOR 1: Esta historia se cuenta, en ciertos momentos, de una forma resumida. Los acontecimientos descritos son (o serán) explicados mejor en Episodios desde Madrid - Saga del Guerrillero)

(NOTA DEL AUTOR 2: La historia de la Iniciación abarca muchos momentos menores, tales como el entrenamiento de Mario, así como su puesta en forma. Esta entrada abarca los aspectos mas importantes)

Dominique supo que había llegado el momento. El momento de decidir. El decidir si arriesgarse con Mario, transmitirle algo que no estaba seguro si lo entendería... o dejar las cosas como estaban... es decir, totalmente jodidas.
  • Todo lo que te he enseñado, Mario... Llaves, movimientos defensivos, ofensivos... Precisión del golpe, equilibrio... Están bien para cualquier persona. - dijo Dominique. - Pero hay algo mas. Hay una forma en la que puedes convertirte en una autentica maquina. Lo que viste aquella noche que intentaron agredir, fue una muestra de lo que te estoy diciendo.

Mario lo miro. No dijo nada.
  • Nunca lo terminara de entender pero la situación actual requiere que seas la persona en quien mas debo confiar... mas que Angie. - dijo Dominique.

Mario siguió en silencio. Dominique trago saliva. Mario entrecerro los ojos.
  • Te he estado viendo y siguiendo Mario. Independientemente que sea verdad o solo quieras llamar la atención, me he dado cuenta que piensas demasiado. Pero no como las personas comunes y corrientes. Tu vas mas allá... Me sorprendías como planteabas una situación. Y lo mejor de todo es que no parece que tengas un limite. Tu forma de pensar la vez que te conocí es casi arcaica con la de ahora. Y solo han pasado 14 meses. ¡14 meses! En menos de 2 años, tu "evolución" ha sido... preocupante para mi. Pero a la vez me hacia pensar: ¿Era verdad lo que pensaba de ti? ¿Existe esa clase de gente cuyo pensamiento fuera mas allá que las personas comunes? No es fácil hacer lo que tu haces, Mario... Pensar así, poner sobre la mesa todos y cada uno de las posibilidades, examinar las sub posibilidades, estudiarlas, eliminarlas, refutarlas, ordenarlas, agregar... eliminar... modificar... perfeccionar. Todo... al mismo tiempo. 
  • ¿Que... me estas queriendo decir? - dijo por fin Mario.

Dominique respiro.
  • Tu... Tu... - dijo Dominique. - Tu eres lo que siempre soñé, Mario. Alguien que me superase con creces, alguien que tuviera ese "algo" que no tienen los demás. Alguien con esa mentalidad.

Mario sonrió.
  • Todo esto me parece ridículo.
  • ¿¡Ridículo!? - dijo Dominique.
  • ¡Todo! ¿Piensas que por el hecho de pensar así, ya puedo superarte? Solo llevamos menos de 2 años... Tu, perfeccionar tu cuerpo y tus conocimientos te costaron casi un tercio de tu vida. ¿Crees que yo puedo superarte, solo porque tengo la mente un poco distinta que los demás? ¿De verdad crees todo eso? ¡Dominique, que eres una persona sensata!

Dominique respiro. Mario era tan joven...
  • Tengo... "fe".

Mario echo la cabeza hacia atraz, sarcásticamente.
  • ¡Piensa tu, Mario! ¿No sientes que tu forma de pensar... no sientes que eso podría ir mas allá de la mera solución de problemas?

Mario parpadeo.
  • ¡Tu mismo me lo dijiste! - dijo Dominique. - A veces te dan ganas de hacer cosas... cosas que son tan complejas, requieren mucho cuidado... pero que lo harías sin problema alguno. Otras veces, te aterraba porque, sin quererlo, ya estabas planeando una cosa. ¿Porque no quieres aceptarlo?

Mario negó con la cabeza.
  • Exactamente... ¿A donde quieres llegar?
  • Mario, mi hermano... te he enseñado todo lo que sé. No puedo enseñarte mas. No somos boxeadores, no somos karatekas, ni ningún otro practicante de tácticas de lucha. Pero tu tienes ese cerebro con el que naciste. Con eso... puedes aprender todo lo que los demás tardan años en perfeccionar.

Mario... lo estaba considerando.
  • Me has contado que muchas veces no sabes como usar esos pensamientos que te vienen a la cabeza. A veces lo usas para entenderte con G/Cinthia... otras veces para la universidad... otras para guiar tu propia vida... 
Dominique trago saliva.
  • Pero...
  • ¿Pero que?
  • Dímelo tu... cuando haces todo esto que acabo de mencionar... ¿Lo haces con todo tu ser? ¿Das el 100% de ti?
  • No...

Dominique sonrio.
  • Ahora hazlo, Mario... Piensa como hasta jamas lo has hecho. Te voy a atacar... ¿Preparado?
Mario no sabia que hacer.

Dominique lo ataco. Mario pudo saber de donde provenía el golpe pero la potencia le hirio las muñecas de la mano, con las que detuvo el golpe. Los otros golpes de Dominique obligaron a Mario a esquivar, pero nuevamente la inexperiencia de Mario en combate le hacia sufrir daños cuando no calculaba bien...
  • ¡No lo estas haciendo! 
  • ¿¡Y que se supone que debo hacer!?
  • Piensa... Por favor, piensa...
  • ¿Pensar? Dominique estaba loco... - pensó Mario. - No sabe lo que dice...
En uno de esas, Mario recibió un golpe. Se tambaleo y cayo hacia atraz.
  • No lo estas haciendo.
  • ¿!EL QUE!? - grito Mario. - Solo estoy haciendo...
  • ¡Lo que haces siempre! Piensa... Pero no como pelear, Mario... Piensa... como siempre lo haces.
Mario no entendía lo que quería decir Dominique. ¿Como siempre lo hacia? Mario se conocía a fondo y había aceptado ciertas cosas de el. Una de ellas era su forma de pensar. No lo hacia para demostrar que era inteligente... Lo hacia porque le aterraba cometer errores, errores que se convirtieran en burlas... Esa inseguridad que le atormento de niño había hecho florecer una costumbre en el...

¿Pero de verdad era por la inseguridad?

Mario lo intento. Desde su posición, hizo un esfuerzo para dejar que la adrenalina inunde su mente y se concentro. Tenia a Dominique delante. Sus brazos estaban a una distancia de... ¿un metro? Si, algo así como un metro. Estaban en un angulo curioso. Uno mas adelante que otra. 

Mario pensaba eso. ¿Y ahora que?

Algo hizo click dentro de el.

Desde la posición, Dominique podía golpearlo con la derecha, directo hacia su mejilla. El golpe seria tan potente como el que detuvo hace poco. Pero estaba la izquierda de su amigo. Estaba en una posición mas retrasada e inferior que la derecha. Eso significaba que le podía golpear en el estomago, pecho o mejilla. 

Ya eran 4 sitios donde Dominique podía golpear.

Pero... ¿Y si la derecha buscaba su parte baja?

Ya eran 6 sitios donde Dominique podía golpear.

Las piernas. Las tenia separadas y, aunque servían como apoyo, no se podía descartar que le atacara con eso. Sus puntos débiles eran la parte baja del estomago y la entrepierna. Sumando ambas piernas...

Ya eran 10 sitios donde Dominique le podía golpear.

Pero... ¿Que forma seria el golpe? La mano derecha podía describir un golpe seco directo a la mejilla. Un golpe recto, directo. Pero también lo podía hacer al estilo de un gancho, venir hacia el costado. O también podría venir en forma ascendente.

¿Y las piernas? Podía ser una patada seca al estomago. O un rodillazo. 

Mario dedujo todo eso para cada uno de los sitios. 

Ya eran 10 sitios donde Dominique podía golpear. Y ahora se le sumaba que eran 10 formas de golpearlo.

¿Pero de verdad eran solo 10? Nadie golpeaba de forma tan simple. ¿Y si combinaba?

Mario empezó a visualizar. 2 manos, 2 piernas. Podía combinar un golpe de derecha y luego de izquierda. O podía hacer uno de izquierda y otra de derecha. La posición era importante y Mario sabia porque: Podía ser la diferencia entre detener el golpe o sufrirlo. También quedaba el hecho de que le golpeara con una pierna y luego con la otra.

Ya eran 10 sitios donde Dominique podía golpearlo. Pero ahora eran 10 formas de golpearlas básicas y 4 de combinación de 2 golpes.

Mario parpadeo. Algo empezaba a salirse de control. ¿Y si mezclaba puño con pierna? ¿Y si hacia mas de 2 golpes?  ¿Y si decidía no atacarle a ninguno de los 10 puntos que el creía?

Vuelta a empezar.

Pero Mario sintió que perdía el control de todo.

¿Y si fingía un golpe y luego le daba otro? ¿Y si le intentaba hacer una llave? ¿Y si esta vez le golpeaba con mas fuerza? ¿Y si...? ¿Y si...?

Mario, por fin, estaba en su elemento.

El puño de Dominique se empezó a mover.

Mario, casi en estado de éxtasis, visualizaba todas y cada una de las posibilidades. Era hermoso... inaudito... apoteosico. Todas y cada de las posibilidades.

¿Todas?

Mas... mas posibilidades... mas...

Pero debía decidir. Y debía hacerlo rápido.

Dominique ataco. Su puño derecho fue directo hacia la nariz de Mario. 

Mario lo detuvo.

Dominique alzo la pierna, describiendo una curva perfecta, directo hacia la mejilla de Mario.

Mario lo detuvo.

Dominique, aprovechando la inercia de su ultimo movimiento, le asesto un cabezazo a Mario, para lo cual el chico lo esquivo a duras penas, cayendo hacia un costado, rodando. Dominique corrio hacia el, dispuesto a patearlo en el suelo.

Mario solo pudo protegerse, doblando su rodilla para minimizar el dolor del golpe. Desde el suelo, Mario rodó y se puso en pie, agilmente.

Dominique lo veía. Estaba feliz, mas feliz de lo que había estado en toda su vida. De verdad había intentado herir a Mario. Si el chico no hubiera hecho lo que hizo, Dominique le habría hecho muchísimo daño.

Dominique uso esta vez una vieja combinación de golpes. 

Mario las detuvo casi todas. Excepto el ultimo golpe.

De 6 golpes, el ultimo debía de acabar con un golpe de codo en el estomago, dejando al enemigo listo para recibir un golpe contundente en la coronilla. Pero Dominique a propósito lo fallo. Fingió que Mario le había detenido golpe y que esa detención le provoco una perdida de equilibrio. Y eso era algo que Mario... no pensó.

Desde el suelo, un giro de piernas impactaron en el rostro de Mario, haciéndole gran daño. Dominique se puso en pie de un movimiento y derribo a Mario de un certero derechazo... en medio del pecho.

Mario se quejaba en el suelo, producto del dolor.

Pero Dominique estaba orgulloso, mas de lo que nunca lo había estado en su vida. Nunca le habia enseñado a Mario esos golpes que le acababa de dar. Nunca le enseño como defenderse de ciertos golpes con efecto bola de nieve: cada golpe no es mas que la preparatoria para que el siguiente compense al primero... sin perder su efecto propio.

Nunca... y aun así, Mario había sobrevivido. 

Dominique pensó, orgulloso: 
  • Por fin... Él... me ha superado.