Nuevamente, mi buen amigo el señor M me vuelve a sorprender con una historia, esta vez una con alto contenido psicológico. He de admitir que me pareció un poco confusa la historia... porque a fin de cuentas... ¿Que es real? ¿Emma se encuentra en la feria y sueña que esta en el hospital...? o... ¿Esta en el hospital y sueña que esta en la feria...? Eso lo dejo a criterios vuestro. Disfrutadlo.
Una feria se erguía delante de Emma. La chica miro a ambos lados y se dio cuenta de que estaba sola. La feria tenia u aire de abandonada, aunque todo parecia nuevo. A la luz de la luna, el camino de entrada lucia sombrío y Emma parpadeo varias veces para poder ver si alguien había delante de ella. La chica entro y empezó a caminar. De primeras, ya empezaba a arrepentirse. Las luces habían desaparecido y todo yacía a oscuras. Emma avanzo por una larga calle, llena de carritos de comida de la feria. La chica se detuvo delante de una y miro que tenia la puertilla abierta. La chica, temblorosa, miro. Estaba vacio, sin nada en su interior. Emma levanto la cabeza y se dio cuenta de que el viento hacia ondear las carpas de la feria y su propio cabello.
Emma se dio la vuelta de golpe. Entrecerró los ojos… pero no vio nada.
- Que cómodas son estas almohadas, ¿verdad? — dijo un chico moreno de ojos claros, recostado en una cama de hospital.
- La verdad es que si… Me pregunto de que estarán echas… — dijo Emma
Emma se acerco hacia un puesto de tiro y miro dentro. Estaba totalmente vacio.
Emma fijo la vista en el piso. Mas sangre… Emma sintio como si una descarga electrica le cruzara todo el cuerpo, desde la coronilla hasta la punta de los dedos de los pies.
Emma miro y miro y no vio nada. Miraba toda las estanterias de aquel puesto de tiro, buscando de donde provenia la sangre. Fue inutil. Armandose de valor, se dispuso a averiguar de donde venia. De un pequeño salto… entro en el puesto de tiro.
Las zapatillas hicieron contacto con la sangre seca. Parecía que esta sobresalía del suelo… Emma se agacho y empezó a buscar algo con que defenderse… tenia un mal presentimiento. Pero por mas que buscara algo, no encontraba nada. Excepto…
Una escopeta de aire comprimido brillaba por el metal que había en su gatillo…
Emma sonrió, puesto que le hacia gracia aquello. Cargo la escopeta con corchos de metal que había al lado de esta, se guardo las demas en el bolsillo y se dispuso a salir de allí.
Cuando Emma volvió a pegar un salto para salir de aquel puesto de tiro, detrás de ella había una puerta. Por debajo de esta puerta empezaba a salir un pequeño flujo de sangre fresca…
Emma camino vario metros, deteniéndose en los carrito de comida y examinándolos. Pero entonces, alguien paso corriendo detraz de ella. Emma, presa del panico, dudo antes de empezar la carrera. Pero armandose de valor, empezo a correr. La persona, sea quien sea, le llevaba varios metros. Emma acelero aun mas. Si podia alcanzarlo o alcanzarla... pero de pronto Emma sintio algo muy fino en su pierna, como si alguien hubiera puesto una cuerda, y la chica tropezo. Cayo violentamente al piso.
- Enfermera, deseo leer un poco... ¿Podria cambiar el angulo de mi cabezera? - dijo un chico moreno de ojo claros. La enfermera se le acerco.
- Yo... yo... yo deseo... comer... un poco... - dijo Emma.
"En la feria de Cepillin me encontre un acordeon..."
"Esa cancion me suena... Creo que le escuche a Mario tararearla alguna vez ¿Porque suena ahora? Y... ¿De donde viene?"
Emma llego hasta un pequeño parque infantil dentro de la feria. Era de forma circular y rodeada por bancos de madera. Emma avanzo lentamente. Se dio cuenta de que un gran oso de peluche estaba encima de uno de los bancos. Emma, dudando, se le acerco. El oso estaba roto por el cuello y apoyaba la cabeza en el pecho. Un ojo le colgaba y estaba totalmente cubierto de sangre. Pero lo que de verdad aterro a Emma era que entre la gran mancha de sangre, habia unas parts que estaban limpias. Pero estas partes tenian forma de mano humana, muy pequeñas...
De pronto, algo se abalanzo sobre Emma. La chica grito, dejando caer la escopeta. Sintio como un brazo le ahorcaba. La chica golpeo a quien la ahorcaba con su codo y se dio la vuelta. Era una figura encapuchada. Pero casi no tuvo tiempo de ver nada mas. La figura se volvio a abalanzar y Emma forcejeo para no caer. Pero la figura tenia mas fuerza y desprendia un olor a podrido. Emma doblo la rodilla. Tenia mas fuerza. Sintio como el encapuchado se acercaba a ella. De pronto, este le propino un certero testarazo. Emma retrocedio, cegada por el cabezazo y aturdida por el terrible dolor que sentia. Cayo al piso... vio como esa figura se le acercaba lentamente...
- ¿Se pondra bien, enfermera? - dijo un chico moreno de ojos claros.
- Nunca habia visto temblar a alguien asi... Quiza sean pesadillas... Hablare con el doctor Salinas para que reduzaca las dosis de la paciente... - dijo la enfermera, mirando el nombre de la paciente. - ... Emma Reyes.
Escucho pasos. Emma giro el cuello y vio que el encapuchado se le acercaba. Instintivamente, Emma se puso en pie y se aparto de el. El encapuchado se quedo a medio camino. Se bajo la capucha. Emma, debido a las sombras que proyectaba las carpas, no le pudo ver el rostro.
(Suena la cancion "La feria de Cepillin" - Yola Polastry)
El encapuchado la apunto con algo y Emma retrocedio. De pronto, escucho un sollozo y vio que la persona que estaba enfrente de ella temblaba. Sin previo aviso, se degollo el cuello.
Emma grito, debido a dos cosas. La primera fue la terrible impresion de ver como una persona se degollaba el cuello. La segunda, fue que la sangre le salpico en toda la cara. Emma se limpio y vio como la persona yacia en el suelo, temblando.
Emma dio un paso.
De pronto, dos cuerdas rompieron el silencio y se enrollaron alrededor de las muñecas de Emma, haciendola gritar. De pronto, estas la levantaron hacia el techo, varios metros por encima. Emma gritaba pidiendo ayuda. Una luz se encencio de pronto. La luz era tan fuerte que Emma solo veia un color blanco. Le empezaba a quemar los ojos. Las cuerdas se tensaron aun mas y Emma grito, puesto que empezaban a desgarrarle las muñecas. De pronto... una gota de sangre le cayo en la cabeza. Emma levanto la vista.
Habia una gran red encima de ella. Pero lo terrible era que en esa red habia un sin numero de cadaveres. Mujeres, niños... y...
Emma abrio mucho los ojos...
El cadaver mas cercano... era el de un chico moreno de ojos claros...
- Que bien que nos dieran el alta, ¿verdad? - dijo un chico moreno de ojos claros, levantandose de la cama de hospital.
Mis mas grandes saludos al señor M, quien me vuelve a sorprender.
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