lunes, 26 de noviembre de 2012

Tradiciones G/Cinthianas - Edicion Especial (Primer "Aniversario")

  • Baja en Abancay, por favor... - dije, dándole una moneda al cobrador.
Me encontraba en el autobús La 9, rumbo a la avenida Abancay, en Lima Perú. Seguía con mi peregrinación por los distintos universos a los cuales doy forma con cada historia. Tras pasar por el universo de Madrid y el diván de Emma Silverman, ahora tocaba un poco de mi querida patria... Osea, este puto país.

Llegue hasta Hiraoka. No había nada interesante. Seguí avanzando, dirigiéndome a Jirón de la Unión  Llegue hasta un portal antiguo, de esas casas que aun tienen balcones. Subí las escaleras de madera, llegue hasta el ultimo piso, toque la puerta... y Mario Tunquiri me abrió la puerta, sonriendo.
  • Hombre... El "Creador"... - dijo Mario, sonriendo.
  • Buenas... - dije, entrando.
Dentro, no había gran cosa. Una cama, una mesa, una minicocina, una puerta que daba al baño, otra puerta cristalizada que daba a la terraza, un sofá y una TV. Todo estaba ordenada de una manera muy apretada. Casi no habia espacio para nada mas.

También había una chica sentada en la cama. Era alta, palida y muy guapa. Me sonroje, porque fue verla y recordar a una compañera.
  • G/Cinthia... Joder, ya no me acordaba lo guapa que la habia creado... - dije, saludandola.
  • ¡Hola! - me dijo la chica, sonriendo.
  • He visto en quien te basas a ella y... ¡Joder, si que la has mejorado bastante! - dijo Mario, sonriendo.
  • La original tampoco esta tan mal... Pero ella... - dije mirando a G/Cinthia. - Bueno, a lo que iba...
  • ¿Que tal? - me dijo G/Cinthia.
  • Bien, mujer... Aqui, visitándoos...
G/Cinthia me sonrió y se volvió a sentar en la cama. Mario se sentó al lado de ella. Yo busque el sofá y lo arrastre hasta estar al frente de ellos. Cuando me puse cómodo, vi como Mario y G/Cinthia me miraban. La chica me sonrió...
  • ¿Se lo dices tu o se lo digo yo? - dijo Mario.
  • Mario... - dijo G/Cinthia, dirigiendose a mi. - ¿Me cuentas un cuento?
Me tape la cara con las manos. Como decirle que no...
  • Estas mal, eh Mariete... Deberias buscarte una novia... - dijo Mario.
  • Ya... Pero no es facil... - dije, sonriendo.
  • Claro... - dijo G/Cinthia.
G/Cinthia volvió a sonreír.
  • Bueno, allá que va...
Me aclare la garganta...
  • Había una ves, un joven guerrero que nació en las llanuras del altiplano andino. Resulto ser un joven fuerte, aguerrido, recio. Y esas condiciones en el imperio incaico era digno y único de unos pocos. Pasaba el tiempo y ese joven crecía notablemente. Se alisto a las fuerzas militares y encontró su vocación  Domino el arte de la honda, de la flecha y de la lanza. Tallo su cuerpo en un conjunto de músculos y llego a estar entre las élites incaicas. Pero su esplendor llego cuando lo reclutaron  para la guardia personal del inca Atahualpa. Nuestro joven guerrero lo celebro, corriendo por el imperio. Esa misma noche, conoció a una mujer, una Aclla. Pasaron la noche juntos, disfrutando de sus jóvenes cuerpos. Antes de sucumbir al sueño, aquella Aclla le dijo algo curioso. Días antes, un explorador se encontraba en la costa y había visto desembarcar a grandes "arboles" flotante. Llevaban unas telas inmensas con un símbolo rojo grabado en ellas. De esos "arboles flotantes", descendieron hombres con vello en el rostro y piel brillante. Pero al joven guerrero, quien había bebido grandes alforjas de chicha de Jora, sucumbió ante la paz del sueño. - dije, tomando aire. - Al volver al Cusco, estallo la guerra civil. Huascar, hermano del inca Atahualpa, decía ser el autentico inca y el heredero al trono. Pueblo que eran hermano iniciaron una cruenta guerra civil. El joven guerrero vio como su propia gente luchaban entre ellos. Pero Atahualpa se impuso y derroto a las fuerzas de Huascar, apresándolo. Nuestro joven guerrero, quien lucho con fiereza y valor, celebro la victoria por todo lo alto. Solo quedaba esperar la ejecución del hermano del inca para certificar la victoria. Pero mientras estaba en la corte del Inca, un mensajero llego. Un grupo de exploradores solicitaba una entrevista con el Inca, en el norte... En Cajamarca. El Inca acepto, pero le dijo al mensajero que primero ejecutaría a su hermano antes de ir. Cuando el mensajero se disponía a irse, el joven guerrero se acerco al mensajero y le pregunto como eran esos exploradores. El mensajero le dijo que eran "dioses". ¿Dioses? El mensajero dijo que eran altos, pálidos  con vello en el rostro. Su piel era de hierro y algo mas. Tenían unas bestias cuyos rugidos se podía escuchar a la distancia. El joven guerrero sintió un nueva sensación. Sintió miedo... - dije. Tome un poco de aire y seguí  - La ejecución de Huascar fue celebrada por nuestro joven guerrero. Su ejecución consistía en lanzarlo desde el acantilado mas alto. Nuestro joven guerrero participo en la ejecución  sentenciando al hermano del Inca. La posterior celebración fue apoteosica, tanto que se olvido que al día siguiente, partirían para Cajamarca. Pasado un par de días  el Inca arribo a Cajamarca. Nuestro joven guerrero presencio un momento clave: Los extranjeros... ¡No parecian humanos! De verdad parecían dioses... Su piel era brillante, solida, blanco... Cuando se movían, producían un sonido... el mismo sonido que producían los orfebres cuando trabajaban. Eran pocos... Mas o menos unos 20... Pero... pero... El joven guerrero vio sus ojos claros... Daban a entender 2 cosas: Miedo... y codicia. Miedo quizá por el ejercito personal del Inca... Y codicia, ya que no le quitaban los ojos de encima a los adornos de oro del Inca. Nuestro joven guerrero se convenció  brevemente, que esos extranjeros eran dioses. Hablaban en una lengua extraña, tenían abundante vello y su cuerpo era deforme. La parte superior era parecía a la de ellos pero tenían medio cuerpo de una bestias con 4 patas. Sus bestias eran terribles. Todos se asustaron excepto el Inca, pese a que una de esas bestias le soplo en la cara. En ese momento, se acerco un extranjero. No parecía un dios. Se parecía a ellos, al joven guerrero. No tenia vello en el rostro, salvo en la cabeza. Vestía telas blancas con un curioso símbolo grabado en el: 2 lineas rojas, una vertical y otra horizontal, cruzadas. Ese extranjero empezó a hablar, con un texto en la mano. Para sorpresa nuestra, el extranjero tenia a un Panaca entre sus filas. En ese momento no recordaba su nombre, pero parecía que entendía el idioma de los extranjero, porque nos dijo que decía el extranjero exactamente. Al traducir lo que decía  el joven guerrero no podía creer lo que oía  Hablaban que habían venido de una tierra muy lejana. Acusaban al inca de muchas cosas, entre ellas matar a su hermano y en adorar a falsos dioses e ídolos  ¿El dios Inti, un falso dios? Pensó el joven guerrero. Ellos, los extranjeros, venían a traer esperanza para nosotros. El joven guerrero desconfió ¿Entonces porque llevaban espadas y lanzas? Entonces ocurrió otro hecho. Los extranjeros que parecían dioses... mutaron. El joven guerrero se asusto al ver que esos dioses se partían en 2... Pero entonces, uno de ellos se acerco al extranjero que vestía de blanco y le dijo algo al oido. El joven guerrero desconfió totalmente. Aquellos extranjeros no eran dioses. Eran como ellos, tenain la misma forma, mismos brazos y mismas piernas. Solo su piel era distinta a los demás  Cuando el extranjero de piel blanca se acerco, todos se pusieron en guardia. El extranjero, a través del Panaca que tenían entre sus filas, dijo que el Inca debía de aceptar la palabra de algo llamado Biblia. El joven guerrero tenia ganas de atacarlos, por aquellos infamias que se atrevían a decir, pero si el Inca no daba la orden, nada podían hacer ellos. Pero el Inca no quiso. Cogió esa Biblia... y la tiro al suelo. - dije, tomando aire nuevamente. - El joven guerrero se sintió orgulloso de su monarca. Pero los extranjeros no. Empezaron a hablar en un tono agresivo, furiosos. El Inca se puso en pie, amenazadoramente. Fue entonces cuando empezó la guerra. El joven guerrero por fin entro en batalla. En un inicio, aquellos extranjeros no eran rivales para ellos, pese a que su piel era impenetrable. Pero el curso de la batalla cambio. El joven guerrero escucho sonidos atroces. Sonidos que le helaron la sangre, sonidos que penetraron su pabellón auditivo y lo paralizaron. El joven guerrero veía como sus compañeros alzaban la vista al cielo. "Los dioses nos han castigado" pensaban todos. Hasta el Inca estaba asustado. El joven guerrero no podía luchar... hasta que se dio cuenta. Todo eso, el sonido, el humo, ese extraño olor... coincidía cuando los extranjeros usaban sus armas, esas extrañas lanzas con metal. El joven guerrero supo que no eran sus dioses... Pero era tarde. Los extranjeros capturaron al Inca. Fue un extranjero con un casco con plumaje color verde y rojo. Los demás guerreros dejaron de luchar. Todos, sin necesidad de cadenas o grilletes, se volvieron prisioneros de los extranjeros. Colocaron al joven guerrero en fila con sus compañeros, incluido el Panaca que estaba en las filas de los extranjeros. El joven guerrero le pregunto quien era y me dijo que en ese momento se llamaba "Martinillo" y que esos extranjeros eran "Españoles". Martinillo dijo que eran 3 "dioses": Pizarro, el que se había acercado al español de ropas blancas, Almagro, quien capturo al Inca y Hernando de Luque, quien era el español de ropas blancas. - dije, tomando aire. - Se dirigieron hacia uno de los centros urbanos de Cajamarca. Los españoles pidieron un rescate por el Inca. Sabían que había oro, ya que conocían de las maravillas del imperio. El inca, en una habitación  les prometió 2 cuartos inmensos llenos de oro y plata. El joven guerrero vio la codicia reflejada en los ojos de los españoles. Los españoles aceptaron y el Inca ordeno a su guardia personal que supervisaran la llegada del oro desde todos los rincones del Tahuantinsuyo. Cuando empezó la llegada del oro, el joven guerrero se encontró con aquella Aclla que conoció esa noche. Ella traía oro y plata de su poblado. Al verla, el joven guerrero desconfió de los españoles. Pensó en "traicionar" al Inca. Y así lo hizo. Junto a 9 compañeros que pensaban igual que el, robaron el oro y plata y huyeron de aquel lugar. Los 9 compañeros se llevaron a sus familias consigo. El joven guerrero tomo por esposa a la Aclla y la llevo consigo. Se dirigieron hacia Puno, al Altiplano. El joven guerrero sabia que la altura seria un impedimento para los españoles, ignorantes del terreno de estas tierras. Pero u grupo de españoles los persiguió  El joven guerrero, en plena escapada, se sacrifico por todos ellos. Aprovechando un paso nevado, provoco una avalancha, cortando el paso y dándole un valioso tiempo a sus compañeros. Mientras agonizaba, los españoles se burlaron de el. Le dijeron que su Inca había sido acusado de idolatría, fratricidio, poligamia e incesto. Que fue bautizado con el nombre de "Francisco" y que fue ejecutado ese mismo día  El joven guerrero vivía sus últimos segundos de vida... La muerte del Inca llevaría a una anarquía en el Imperio... Pero nunca lo supo, ya que dando su ultimo aliento cuando gritaba mirando al dios Inti, el dios Sol, el joven guerrero murió. - dije, tomando aire. G/Cinthia me miraba con los ojos brillosos. - Pero, estando a salvo, aquella mujer, aquella Aclla... miro al cielo. Las 9 familias decidieron adoptar nuevas identidades... La mujer, mirando al cielo, vio un cóndor volar hasta el infinito cielo... Supo entonces que identidad asumir. Y sobre todo, que identidad asumiría la nueva vida que crecía en su interior. (1)
Termine el cuento de una forma peliculera. G/Cinthia tenia los ojos humedecidos. Mario Tunquiri iba a decir algo pero le corte
  • ¿Vas a llorar? - dijo Mario Tunquiri. - Si ha sido algo épico
  • ¡No voy a llorar, estúpido! - dijo G/Cinthia. 
  • De verdad, Mario... - dije, mirando a mi homónimo. - Eres un poquito cabrón...
  • ¡Eso! ¿Solo un poquito? ¡Es malo conmigo!
Me rei. Me puse en pie...
  • Lo hiciste bien en el capitulo del robo al banco... - dije, estrechándole la mano.
  • Fue... divertido... - dijo Mario Tunquiri.
  • ¿Nos volveremos a ver? - dije, mirando a G/Cinthia, quien sonreía.
  • Eso lo decidirás tu... - dijo Mario Tunquiri.
G/Cinthia se puso en pie y me abrazo. Sentía 2 cosas: Satisfacción... y que pelotas eran todos...
  • Nos vemos... Pasárosla bien y usad condón..
  • ¡Estúpido! - grito G/Cinthia.
Mario y yo nos reímos.

Continua en Emma y Emilio, Venganzas a domicilio - Edición Especial (Primer "Aniversario")

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(1) .- Así hablo Huayna Panqui Condori, primer descendiente nacido en el Virreinato de Nueva España

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