viernes, 27 de enero de 2012

Saga Especial (23 - 30 años): La feria de Cepillin - Las tribulaciones de David

Siguiendo con ls aventuras psicologicas (Inspiradas en el famoso libro ruso "Crimen y castigo"), mi buen amigo el señor M me conto esta secuela del capitulo anterior: "La feria de Cepillin" (Nombre que me hace gracia porque todo esta inspirado en una cancion infantil... y la historia no tiene nada de infantil). Despues de que planteara la duda de si Emma muere o no, es ahora su novio y su hermano quien deciden averiguar si de verdad Emma les llamo pidiendo ayuda. Aqui les dejo la historia.

"David... Carlos... Ne...necesito ayuda... Tengo serios problemas... Por favor... (Llora) Necesito ayuda, la que sea... Por favor..."

David miraba su telefono movil. La voz de Emma salia por el microfono del movil y hacia que David sintiera como si un cubito de hielo se dezlizara por su garganta. Carlos, quien no despegaba la vista de la carretera, echaba muchas miradas nerviosas a su acompañante. David se guardo el telefono y se puso a meditar.
  • Deberiamos darnos prisa - dijo David.
  • ¿Crees que esta en problemas? Desearia que fuera mentira. - dijo Carlos.
David volvio a apoyar la cabeza en el frio cristal del coche. Ver pasar monticulos de tierra no le ayudaba. Carlos acelero hasta que le pidio que abriera la guantera y comprobara la ubicacion en el GPS. David lo hizo lo mas rapido que pudo.
El GPS marcaba 100 metros de donde se encontraban. Carlos acelero aun mas. David volvio a sacar su movil y volvio a escuchar el mensaje. La voz de Emma denotaba miedo, dolor...y desesperacion. David se clavo los nudillos en la rodilla. Deseaba que ella estuviera bien.

El coche se detuvo enfrente de una gran verja de metal. David y Carlos bajaron del coche. Se encontraban delante de una gran feria. Lo mas curioso... era que parecia abandonada. Un gran silencio inundaba los oidos de ambos chicos. Carlos desenfundo su arma reglamentaria y le coloco un silenciador. David se quito la chaqueta y la dejo encima del coche. Carlos se dispuso a llamar a refuerzos policiales pero tal fue su sorpresa que su radio no funcionaba. David quizo escuchar el mensaje de Emma otra vez pero el movil no funcionaba. Que raro...

Ambos chicos entraron en la feria. David sintio que quiza la feria no estuviera abandonada del todo. Sentia que el ambiente estaba cargado. Como si hubieran dado una funcion antes de que ellos llegaran. David y Carlos avanzaron unos pasos. La feria daba grandes señales de que habia sido abandonada. Todos los puestos de tiro, comida y compra-venta de articulos estaban vacios. Carlos se agacho y palpo el suelo. David se agacho a su lado y vieron marcas de pisadas. Carlos se embarro los dedos y froto la tierra que tenia en la punta de sus dedos. Carlos y David siguieron.

Un mal presentimiento se cernia sobre ellos. David sudaba, preocupado. Llevaban ya varios minutos y no habia rastro de Emma. Carlos parecia mas nervioso. Apuntaba a cualquier cosa en cualquier momento. La oscuridad se cernia sobre ellos. Cada paso que daban, parecia que les infundia mas miedo. David empezo a ver efectos opticos. Miraba algo, lo volvia a mirar y se decepcionaba porque no era nada. Carlos parecia experimentar lo mismo, ya que veia algo y corria hacia el, para luego volver totalmente decepcionado.
  • Quiza no paso a mayores y estamos perdiendo el tiempo. - dijo David.
  • ¿Crees que perdemos el tiempo buscando a Emma? - dijo Carlos.
David empezo a sentirse mal. Pese a que no sentia ni una corriente de aire, empezo a tiritar. Carlos lo entendio y le quizo dar su chaqueta pero David dijo que no. Ahora, aparte del frio que sentia, sentia nauseas. Se sentia debil, mareado... cansado...

De pronto...

Alguien aparecio de pronto y empezo a correr en direccion hacia ellos. Carlos levanto el arma y le dijo que se detuviera pero no parecia que fuera asi. Aquel hombre se acerco hacia Carlos, quien pese a disparar parecia que no le hacia nada. El hombre tumbo a Carlos y se avalanzo sobre David. Fue inutil. El hombre tenia mucha fuerza. David levanto ambos brazos e intento forcejear con aquel hombre. Desprendia un olor a podrido. David cayo al suelo. El hombre levanto la cabeza y...

David abrio los ojos. Estaba tumbado en el piso. Carlos lo miraba atentamente, como si le buscara algun mal en el rostro. El chico se levanto, lentamente. Se sentia peor que antes. Carlos le ofrecio un brazo para que pudiera avanzar. David no lo rechazo.
  • No creo que pueda seguir. - dijo David.
  • Venga, vamos. No ha sido nada. - dijo Carlos.
  • ¿Nada? ¿Es que no te diste cuenta? - dijo David
  • Si, ya lo se. Pero el caso es que ya falta poco. - dijo Carlos.
David cerro los ojos. Se desplomo en el suelo. Empezo a temblar.
  • ¡David! ¡David! - dijo alguien.
  • Ursula...  no me mates, Ursula... Hare lo que quieras... por favor... no me mates... Dejame vivir...
  • ¡David!
  • Todo... todo lo que quieras... Pero por favor... no me mates... Te lo suplico...
  • ¡David!
  • ¡POR FAVOR! ¡DEJAME VIVIR! ¡NO ME MATES!
David abrio los ojos.

Un hombre bajo la cabeza y le propino tal grito, que David se quedo sordo. Era un grito extraño... Parecido a el sonido de una bestia terrible... Un sonido muerto... de algo muerto...

David caminaba por una pequeña colina, alegre. Tocaba una puerta y entraba a una casa majestuosa. Subia al segundo piso y entraba a una habitacion. Una chica pelirroja le esperaba. Estaba semidesnuda.

David volvia a caminar por otra colina. Con el cuerpo ensangrentado, David caminaba hasta que se desplomaba en el duro suelo.

David veia la carpa de una feria.

"En la feria de Cepillin... me encontre una bateria..."

"Bateria... esa era la palabra... que completa esto...- se dijo a si mismo David."

David abrio los ojos.

Estaba en una carpa, pero ovbiamente estaba a varios metros por encima del suelo. Ambas manos estaban atadas a una cadena. David sintio que alguien estaba detraz de el. Girando el cuello se dio cuenta de que era Carlos. Sangraba escandalosamente. Parecia que agonizaba.

David sintio miedo... mucho miedo... aquel perfume de aquella chica pelirroja... aquella fragancia que lo relaciono con la muerte... Volvia a sus fosas nasales esta vez... Sus pupilas se dilataron, su pulso se acelero... David sintio miedo, mucho miedo...

Una corriente electrica atraveso su cuerpo, haciendolo temblar de manera grotesca. Dolor... mucho dolor... Moriria electrocutado...

Mas dolor... David sabia que estaba a punto de morir... "Es por tu propio bien, David."

David abrio los ojos.

...
  • Que bien que nos dieran el alta, ¿verdad?
  • ¡Emma! - grito David, entrando en la habitacion. Un chico moreno de ojos claros hablaba con su novia.
  • Menudo viajecito nos hemos dado ¿no, David? - dijo Carlos y abrazo a su hermana.
  • ¿Estais bien los 2? - dijo Emma.
  • David creo que esta un poco mal. Creo que comio demasiado esta noche y por eso tenia nauseas. Como hacia un poco de sol y no puse al aire acondicionado, se sintio mareado. Se quedo dormido y parece que hasta en eso lo paso mal. Asi que se entretuvo haciendo un crucigrama. Aun no me creo que no supieras esa, la numero 17 ¿De verdad no sabias que era Bateria? - dijo Carlos. - Venga, vamonos... No creo que quieran llegar tarde, ¿verdad?
...

Alguien miraba como aquellos dos chicos eran electrocutados. Esa persona se dispuso a salir de alli pero no sin antes pulsar un boton, activando la corriente a la maxima potencia.

sábado, 21 de enero de 2012

Saga Especial (23 - 30 años): La feria de Cepillin - La desesperacion de Emma

Nuevamente, mi buen amigo el señor M me vuelve a sorprender con una historia, esta vez una con alto contenido psicológico. He de admitir que me pareció un poco confusa la historia... porque a fin de cuentas... ¿Que es real? ¿Emma se encuentra en la feria y sueña que esta en el hospital...? o... ¿Esta en el hospital y sueña que esta en la feria...? Eso lo dejo a criterios vuestro. Disfrutadlo.

Una feria se erguía delante de Emma. La chica miro a ambos lados y se dio cuenta de que estaba sola. La feria tenia u aire de abandonada, aunque todo parecia nuevo. A la luz de la luna, el camino de entrada lucia sombrío y Emma parpadeo varias veces para poder ver si alguien había delante de ella. La chica entro y empezó a caminar. De primeras, ya empezaba a arrepentirse. Las luces habían desaparecido y todo yacía a oscuras. Emma avanzo por una larga calle, llena de carritos de comida de la feria. La chica se detuvo delante de una y miro que tenia la puertilla abierta. La chica, temblorosa, miro. Estaba vacio, sin nada en su interior. Emma levanto la cabeza y se dio cuenta de que el viento hacia ondear las carpas de la feria y su propio cabello.
Emma se dio la vuelta de golpe. Entrecerró los ojos… pero no vio nada.
  • Que cómodas son estas almohadas, ¿verdad?  —  dijo un chico moreno de ojos claros, recostado en una cama de hospital.
  • La verdad es que si… Me pregunto de que estarán echas…  —  dijo Emma
Emma se acerco hacia un puesto de tiro y miro dentro. Estaba totalmente vacio.
Emma fijo la vista en el piso. Mas sangre… Emma sintio como si una descarga electrica le cruzara todo el cuerpo, desde la coronilla hasta la punta de los dedos de los pies.
Emma miro y miro y no vio nada. Miraba toda las estanterias de aquel puesto de tiro, buscando de donde provenia la sangre. Fue inutil. Armandose de valor, se dispuso a averiguar de donde venia. De un pequeño salto… entro en el puesto de tiro.
Las zapatillas hicieron contacto con la sangre seca. Parecía que esta sobresalía del suelo… Emma se agacho y empezó a buscar algo con que defenderse… tenia un mal presentimiento. Pero por mas que buscara algo, no encontraba nada. Excepto…
Una escopeta de aire comprimido brillaba por el metal que había en su gatillo…
Emma sonrió, puesto que le hacia gracia aquello. Cargo la escopeta con corchos de metal que había al lado de esta, se guardo las demas en el bolsillo y se dispuso a salir de allí.
Cuando Emma volvió a pegar un salto para salir de aquel puesto de tiro, detrás de ella había una puerta. Por debajo de esta puerta empezaba a salir un pequeño flujo de sangre fresca…
Emma camino vario metros, deteniéndose en los carrito de comida y examinándolos. Pero entonces, alguien paso corriendo detraz de ella. Emma, presa del panico, dudo antes de empezar la carrera. Pero armandose de valor, empezo a correr. La persona, sea quien sea, le llevaba varios metros. Emma acelero aun mas. Si podia alcanzarlo o alcanzarla... pero de pronto Emma sintio algo muy fino en su pierna, como si alguien hubiera puesto una cuerda, y la chica tropezo. Cayo violentamente al piso.
  • Enfermera, deseo leer un poco... ¿Podria cambiar el angulo de mi cabezera? - dijo un chico moreno de ojo claros. La enfermera se le acerco.
  • Yo... yo... yo deseo... comer... un poco... - dijo Emma.
Emma se levanto. La sangre le resbala por el labio. La chica se paso la lengua por el labio y sintio el calido y metalico sabor de su propia sangre. Emma, al ponerse en pie, sintio dolores agudos en su rodilla. La chica recogio la escopeta de aire comprimido y siguio avanzando. Una musica empezo a venirle a los oidos...

"En la feria de Cepillin me encontre un acordeon..."

"Esa cancion me suena... Creo que le escuche a Mario tararearla alguna vez ¿Porque suena ahora? Y... ¿De donde viene?"

Emma llego hasta un pequeño parque infantil dentro de la feria. Era de forma circular y rodeada por bancos de madera. Emma avanzo lentamente. Se dio cuenta de que un gran oso de peluche estaba encima de uno de los bancos. Emma, dudando, se le acerco. El oso estaba roto por el cuello y apoyaba la cabeza en el pecho. Un ojo le colgaba y estaba totalmente cubierto de sangre. Pero lo que de verdad aterro a Emma era que entre la gran mancha de sangre, habia unas parts que estaban limpias. Pero estas partes tenian forma de mano humana, muy pequeñas...

De pronto, algo se abalanzo sobre Emma. La chica grito, dejando caer la escopeta. Sintio como un brazo le ahorcaba. La chica golpeo a quien la ahorcaba con su codo y se dio la vuelta. Era una figura encapuchada. Pero casi no tuvo tiempo de ver nada mas. La figura se volvio a abalanzar y Emma forcejeo para no caer. Pero la figura tenia mas fuerza y desprendia un olor a podrido. Emma doblo la rodilla. Tenia mas fuerza. Sintio como el encapuchado se acercaba a ella. De pronto, este le propino un certero testarazo. Emma retrocedio, cegada por el cabezazo y aturdida por el terrible dolor que sentia. Cayo al piso... vio como esa figura se le acercaba lentamente...
  • ¿Se pondra bien, enfermera? - dijo un chico moreno de ojos claros.
  • Nunca habia visto temblar a alguien asi... Quiza sean pesadillas... Hablare con el doctor Salinas para que reduzaca las dosis de la paciente... - dijo la enfermera, mirando el nombre de la paciente. - ... Emma Reyes.
Emma abrio los ojos. Estaba tumbada en medio de todo un circo. Desde donde estaba podia ver los asientos, las tribunas. Un olor nauseabuando le llegaba y le inundaba los pulmones. La chica fijo su vista en el techo... Le parecio ver...

Escucho pasos. Emma giro el cuello y vio que el encapuchado se le acercaba. Instintivamente, Emma se puso en pie y se aparto de el. El encapuchado se quedo a medio camino. Se bajo la capucha. Emma, debido a las sombras que proyectaba las carpas, no le pudo ver el rostro.

(Suena la cancion "La feria de Cepillin" - Yola Polastry)

El encapuchado la apunto con algo y Emma retrocedio. De pronto, escucho un sollozo y vio que la persona que estaba enfrente de ella temblaba. Sin previo aviso, se degollo el cuello.

Emma grito, debido a dos cosas. La primera fue la terrible impresion de ver como una persona se degollaba el cuello. La segunda, fue que la sangre le salpico en toda la cara. Emma se limpio y vio como la persona yacia en el suelo, temblando.

Emma dio un paso.

De pronto, dos cuerdas rompieron el silencio y se enrollaron alrededor de las muñecas de Emma, haciendola gritar. De pronto, estas la levantaron hacia el techo, varios metros por encima. Emma gritaba pidiendo ayuda. Una luz se encencio de pronto. La luz era tan fuerte que Emma solo veia un color blanco. Le empezaba a quemar los ojos. Las cuerdas se tensaron aun mas y Emma grito, puesto que empezaban a desgarrarle las muñecas. De pronto... una gota de sangre le cayo en la cabeza. Emma levanto la vista.

Habia una gran red encima de ella. Pero lo terrible era que en esa red habia un sin numero de cadaveres. Mujeres, niños... y...

Emma abrio mucho los ojos...

El cadaver mas cercano... era el de un chico moreno de ojos claros...
  • Que bien que nos dieran el alta, ¿verdad? - dijo un chico moreno de ojos claros, levantandose de la cama de hospital.
Emma grito. Grito de una forma que una persona grita cuando esta a punto de morir. Grito, grito, grito pero era inutil. Estaba sola y nadie la escucharia gritar.

Mis mas grandes saludos al señor M, quien me vuelve a sorprender.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

La agonía de una hermana

Tengo que reconocer que mi buen amigo, el Señor M es un gran chico pero como todo hombre en la edad del mono (Porque solo saben pelarse la "banana") puede llegar a ser muy desagradable, sobre todo con videos como el de "2girls1cup", que si no vomite fue porque apague la pantalla de mi ordenador. Pero muy aparte de esa anecdota, el señor M me conto una historia que me encanto, asi que he decidido ponerla en el muro del blog para disfrutarla constantemente. 

En el hospital anochecia. David se habia quedado profundamente dormido en el sillo de la habitacion privada. En la cama, con un respirador conectado, estaba Carlos. A su lado, mirandolo como si volvieran a tener 11 años, estaba Emma.
  • Bueno, Carlos ¿Alguna novedad? - dijo la chica.
Su hermano yacia en la cama.
  • Espero que cualquier dia de estos te levantes y estes de vuelta, pateando traseros y confiscandole a los chavales de los parques para quedarte tu con la mercancia. Quiza no lo sepas, pero David y yo estamos muy unidos y esperamos con sinceridad que despiertes. Por favor - dijo la chica, a la vez que se le quebraba la voz - por favor...
La chica se agacho y le dio un beso en la frente.
  • Deberia mencionar, ya que estabas dormido cuando lo hicimos y entiendo que estes dormido cuando te estoy diciendo esto. Pero lo ignoraremos por un momento como un tecnicismo. El caso es que... el otro dia, David y yo te hicimos una transfusion de la sangtre de David. Creo que te ayudara. Creo que te dara una oportunidad. Ya sabes que David no puede salir por lo que paso despues junto a Mario. El tampoco puede venir. Lo siento...
Miro a su hermano.
  • Bueno... ya he hablado mucho... Te toca - dijo la chicay sonrio al ver a su hermano. Estuvo asi un largo tiempo.
Emma se hundia en las sombras

.  .  .

  • -          ¿Ve algún cambio en su estado? –  pregunto Emma a la enfermera.
Esta miro por un  momento a Emma y dijo:
  • -          Mmm... Parece que tiene un poco mas de color en las mejillas. Aparte de eso, nada que notemos a simple vista. Ya veremos cuando tengamos los análisis  –  dijo la enfermera, mientras retiraba la jeringuilla del antebrazo de Carlos.
Media hora mas tarde, el laboratorio le mandaba el folder a la enfermera con los resultados. Esta lo dejo en su despacho y contesto a una llamada que tenia.
  • -          ¡No! Le dije que si quería salir conmigo, tenía que irse de casa de su madre. – la enfermera escucho lo que le respondía su amiga  –  ¿Por qué siempre acabo con tíos así? ¿Hay algo que se me escapa?
Un segundo después, el folder ya no estaba en su sitio.
.  .  .
  • -          No lo entiendo, David, ¿Por qué no ha funcionado? – dijo Emma.
  • -          Por lo que entiendo de los análisis de sangre, debió haber rechazado mi sangre o haber creado inmunidad a ella. Ha sido inútil…  –  dijo el chico.
  • -          ¿Cuál es el próximo paso?  –  dijo Emma.
  • -          No lo sé…No sé si tendré un próximo…
Alguien toco la puerta. David se escondió. Emma se limpio algo de los ojos y fue a abrir la puerta. En la puerta, con un biblia en las manos, estaba un cura.
  • -          ¿Sí? – dijo Emma, haciéndose la inocente.
  • -          ¿Señorita Reyes? Reverendo Miguel. Soy el capellán del hospital. He venido para hablar de su hermano. 
  • -          Le agradezco el interés, reverendo, pero nunca he creído mucho en las oraciones y no creo que hoy sea la excepción…   –   dijo Emma.
  • -          No es…por eso  –  dijo el reverendo.  –  El personal me informa de pacientes que podría entrar en una fase terminal de su tratamiento porque, por incomodo que sea, tenemos que pensar en el futuro.
Emma se dio la vuelta y se paso la mano por la cara. No quería creerlo.
  • -          ¿Su hermano requerirá ritos funerarios? ¿Querrá la presencia de alguna fe o culto?
Emma no contesto. Miro hacia el techo.
  • -          Y aunque todos esperamos un milagro en estos casos… ¿Han preparado ya el funeral?
Una lagrima surco la mejilla de Emma.
.  .  .
En la comisaria de Madrid, el sol abrazaba los cuellos de casi todos los agentes. En la oficina de los tenientes había mucho jaleo. Concretamente, en el cubículo numero 3. El teniente Roberto miraba sus papeles. A su derecha, el teniente Cesar le traía un “dossier”
  • -          Eh, Roberto, tengo algo para ti  –  dijo mientras agitaba el dossier.
  • -          A menos que sea una rubia con 105 de parachoques frontal, no me interesa.  –  dijo este de muy mal humor.
  • -          Mmm…Que mala suerte. Se nos han acabado. ¿Qué tal un colega con herida de bala?
El teniente Roberto levanto la cabeza al escuchar las palabras.
  • -          El expediente llego hace unos días y acabo en el montón de: “Para cuando tengamos tiempo”  –  le dijo el teniente Cesar, blandiendo el dossier delante de el.
  • -          Vale, teniente ¿Le parece que tengo tiempo? Estoy hasta el moño de problemas.
  • -          Mmm…¡Que gafe!  –  dijo el teniente Cesar  –  Es una herida de bala sin ningún informe policial ni llamada ni nada. El hospital aviso siguiendo la política sobre disparos.
El teniente Roberto cogió el dossier y lo abrió. Empezó a leer.
  • -          ¿La ingreso su hermana? – pregunto.
  • -          Según el informe, si  –  le contesto.  –  Así que, a menos que el teniente Carlos estuviera limpiando su arma cuando se disparo, si la hermana lo ingreso en el hospital sin que husmeara la policía, entonces tal vez ella o alguien que ella conozca hiciera algo. Tal vez un accidente, tal ves deliberado, quien sabe.  –  dijo el teniente Cesar, viendo como su colega entrecerraba los ojos  –  ¡Ah! También están pagando la estancia en efectivo, lo que confirma que ocultan algo. Sea lo que sea, ahora es “tu”  –  enfatizo  –  problema.  –  dijo y se dio media vuelta, retirándose.
.  .  .
Emma parecía a punto de estallar. Temblaba de ira.
  • -          ¿¡Has visto que tipo!?  –  dijo la chica, intentando que su voz se calmara.
  • -          Emma…  –  le dijo David intentando que se calmara
  • -          ¡Qué buitre! Y créeme, David, que muchos jueces con los que me he enfrentado son así de buitres.
David no aguanto más.
  • -          Es…una pregunta que quizá deberíamos hacernos, Emma. Si fallece, y creámoslo es una posibilidad real…
  • -          ¡NO!  –  grito la chica. David retrocedió. Daba miedo verla.  –  ¡No va a morir nadie más! ¡Lucas y Andrea carbonizados, Maria muerta, Pablo desapareció de este mundo! ¡No voy a permitir que nadie más muera! Nadie…Nadie más…No…
David cerró los ojos. Pudo escuchar como Emma lloraba.
  • -          ¿Qué querría que hiciéramos? ¿Qué clase de servicio?  –  dijo David mirando a su esposa. Emma no contesto.  –  Lo conociste toda la vida, Emma. En lo tocante a fe… ¿En que creía más? ¿En que creía de verdad?
Emma levanto la vista y miro a David. Estaba increíblemente guapa. Se acerco a la cama de su hermano y le cogió de la mano. Más lagrimas…
  • -          Creía en mí…Y esa creencia tal vez le haya costado la vida, David. ¿Cómo puedo seguir viviendo si eso es verdad?
.  .  .
  • -          Lo tenemos registrado como víctima de un tiroteo desde un automóvil. El nombre de la hoja de ingreso es Carlos Reyes, pero la única identificación que entro con ese nombre fue una partida de nacimiento. Además, creo que es agente de policía, por lo que es casi urgente saber y poseer un documento de identidad.  –  dijo la enfermera.
  • -          Aja  –  le respondió el teniente Roberto.
  • -          Y no es lo único raro  –  dijo la enfermera, quitándose las gafas  –  Hemos controlado sus signos vitales desde que llego y en las ultimas 48 horas ha habido cambios en sus análisis de sangre. Tuve que pedir una copia de los resultados, ya que esta desapareció de manera… extraña.
  • -          Aja…Interesante…  –  dijo el teniente Roberto, mientras se rascaba la barbilla  –  Vale, no entiendo nada… ¿Qué significa esto?
  • -          Que en las últimas 48 horas, sus valores en la sangre cambiaron y detectamos otro tipo de sangre en ella. El laboratorio la identifico y declaro que no es la misma sangre.  –  dijo la enfermera  –  La hermana, Emma, casi no se ha separado de el desde que ingreso ¿Quién sabe que ha estado haciendo por las noches cuando nadie la veía? Se supone que tiene un marido o novio, pero nadie lo ha visto jamás.
El teniente Roberto entrecerró los ojos.
  • -          ¿Quiere saber lo que cree que ha pasado?  –  pregunto la enfermera.
El teniente Roberto asintió con la cabeza. La enfermera tosió y empezó a contar sus sospechas.
  • -          Tal vez fuera un error, tal vez fuera deliberado, pero como sea, le dispararon…supongo que el marido-novio. Probablemente pensaron que estaba muerto o casi. Mientras que decidían que hacer con el… este consiguió llegar hasta el hospital. Quizá en taxi o caminando. Le sorprendería saber las cosas que la gente hace cuando la adrenalina la tiene hasta los topes. Además, el paciente está en buen estado físico, así que no creo que le haya costado venir. Pero no iba solo. Quizá pensaron que vendría hacia acá o querían terminar lo que habían empezado. El marido intento detenerlo, tal vez obligarlo a volver cuando la pistola se disparo. Lo cual los asusto y huyeron. Y por eso lo encontramos así, tirado en medio del pasillo.
  • -          Es posible. ¿Algo mas?  –  pregunto el teniente Roberto.
  • -          Bueno…Mintieron cuando dijeron que habían presentado la denuncia policial por el tiroteo desde un coche. Y, desde que llegaron, están pagando en efectivo. 
El teniente Roberto entrecerró los ojos. Empezaba a atar cabos…
  • -          Eso es importante, por que cualquier aseguradora querrá y requerirá pruebas para poder abonar el importe de todos los gastos. Además que contactaría con la policía para verificar los datos. O sea, nombre completo y esas cosas. Como el chico lo estropearía todo si se despierta  –  dijo la enfermera, volviendo con su teoría  –  la hermana ha estado todo el tiempo aquí, para asegurarse de que no hablaba… y podría haber colado a su novio para terminar el trabajo con una dosis de sangre que haría de distractor en los análisis. Además que esa dosis podría tener alguna sustancia que desconozcamos. Y luego, la forma en la que habían preguntado hoy si había cambios en su estado, como si supieran algo…
El teniente Roberto se rasco la barbilla.
  • -          Bueno, no es la única explicación pero tiene sentido como posible explicación. Y lo que esta claro es que, al no presentar una denuncia ante la policía y mentir al respecto en el formulario, da motivos de sospecha y una causa probable.  –  dijo el teniente Roberto  –  Además de que es un delito en si mismo.
El agente Roberto se dirigió hacia la puerta.
  • -          ¿Están arriba ahora?  –  dijo
  • -          Si, habitación 357. Al final del pasillo.  –  dijo la enfermera
  • -          Gracias  –  dijo este y salió por la puerta.
.  .  .
  • -          Vale, si la transfusión no ha funcionado y la medicina de este hospital no funciona, tiene que haber otra forma de…  –  dijo David pero se callo en ese momento, pues alguien toco la puerta.
  • -          ¿David, que pasa?  –  pregunto Emma.
  • -          Problemas…yo…  –  dijo el chico y se escondió.
Emma cruzo la habitación y abrió la puerta. En la puerta estaba el teniente Roberto.
  • -          ¿Señorita Reyes?  –  dijo el teniente.
  • -          ¿Si…?  –  dijo Emma.
  • -          Soy el teniente detective Roberto Álamo. Quiero hacerle unas preguntas sobre su hermano.
Emma entrecerró los ojos.
  • -          No…  –  la chica dudo  –  No es buen momento. No puedo moverme de aquí…
  • -          No puede quedarse aquí, señorita. Eso podía ser parte del problema.
Emma se puso seria.
  • -          Oiga…No le entiendo  –  dijo la chica, intentando intimidar.
  • -          ¿Sabe usted que no presentar una denuncia por tiroteo, dar información engañosa o incompleta en relación a una investigación por tiroteo, es delito?  –  dijo el teniente.
  • -          Si…Soy abogada y conozco las normas. Pero aun así, no se de que esta hablando…
  • -          Me temo que tendrá que acompañarme  –  dijo el teniente estirando el brazo y cogiendo el antebrazo de Emma.
  • -          No, yo….Tengo que quedarme aquí…  –  dijo la chica, intentando soltarse.
  • -          Señorita, podemos hacerlo con esposas o sin ella. Y no tengo ninguna…  –  dijo el teniente Roberto pero se calló por que todas las luces se habían apagado.
Emma miro para atrás y vio que el sitio donde David se había escondido estaba vacío. La chica miro para todos lados, pero la oscuridad le impedía.
  • -          Pero ¿Qué…?  –  dijo el teniente Roberto. Este miro hacia la cama de Carlos.  –  Las luces se han apagado, pero el equipo médico sigue funcionando. Alguien quiere oscuridad. ¡No se mueva, señorita!  –  dijo este mientras sacaba las esposas de su bolsillo.
  • -          No…oiga, ¿Qué le da derecho a usted para…?
El teniente Roberto paso una horquilla por la muñeca de Emma y cerro las esposas. Luego cerro la otra horquilla en el pomo de la puerta. Emma tiro, intentando soltarse pero le fue inútil.
  • -          Suéltela.
Emma y el teniente Roberto giraron el cuello. Aunque estaba todo oscuro, Emma pudo ver el perfil de David, en medio del pasillo, a dos metros del teniente Roberto. Este desenfundo la pistola.
  • -          ¡Policía! Sea quien sea, le ordeno que se tumbe en el suelo.  –  dijo mientras apuntaba a David.
  • -          No  –  dijo David, furioso.
  • -          ¡Al suelo! No voy a repetirlo…
  • -          Eso…si va a ser verdad  –  dijo David.
Un segundo más tarde, David se abalanzaba sobre el policía, quien abrió fuego. David, aparto la mano que tenía el arma y con la otra mano le propino un fuerte puñetazo en la mejilla al policía.
  • -          ¡Dios mío, David!  –  grito Emma.
David contemplo como el policía yacía en el suelo. Tenía un pequeño hilillo de sangre en la cabeza. Estaba inconsciente.
  • -          No esta muerto. Solo esta inconsciente. Es…  –  dijo el chico mientras se acercaba a Emma.
  • -          David…Has atacado a un agente de policía. Lo has noqueado.  –  dijo Emma.
David cogió las esposas. Tras forcejear por unos segundos, arranco las esposas del pomo de la puerta. Emma se había quedado con la boca abierta.

David se agacho y le tomo el pulso al policía. Mientras Emma se frotaba la muñeca, no puedo evitar pensar:

“Toda mi vida me he preguntado que primer paso habrían dado algunos de los criminales que defendía o acusaba para convertirse en lo que eran”

David se movía por la habitación. Miraba las cortinas.

“Hasta este momento, yo no había hecho nada que pudiera considerarse un hecho criminal. Es cierto que había algunas cosas arriesgadas, pero podríamos llamarlos gajes del oficio”

David arranco las cortinas. Emma se agacho y miro el cuerpo del policía.

“Pero esto…Esto…”

Vio el hilillo de sangre que le salía de la cabeza.

“Por esto te meten en la cárcel. Y con razón.”
  • -          Vale, Emma. Tenemos que darnos prisa. Tenemos que sacar a Carlos y a ti de este hospital.  –  dijo David.
  • -          Pero…  –  dijo la chica.
  • -          No discutas. Sal de aquí. Te llamare al móvil cuando estemos listos.
La chica se dirigió a la puerta.
  • -          Vete Emma. Nos ganare algo de tiempo.  –  dijo David.
Emma llego al ascensor y le dio al botón. Mientras esperaba, no pudo evitar pensar:

“Delito numero Uno: No presentar denuncia policial por una herida de bala”

La chica giro el cuello y vio como David envolvía al policía con la cortina.

“Delito numero Dos: Atacar a un agente de policía”

David hacia bastantes nudos para inmovilizar al policía.

“Delito numero Tres: Detención ilegal”

El ascensor llego y Emma entro. Antes de que la puerta se cerrara, pudo ver que David escapaba por la ventana.

“Delito número Cuatro: Huir de la escena del crimen”
.  .  .
  • -          Así que se mete conmigo porque todavía vivo con mi madre mientras ahorro un poco. No es que me sienta plenamente a gusto pero es lo que uno tiene que hacer ¿no?  –  dijo uno de los conductores de la ambulancia que estaba aparcado en la calle.
  • -          Está claro  –  dijo el otro conductor.
Los dos comían sendos bocadillos en una cafetería. En la calle estaba la ambulancia.
  • -          Así que le digo, “Vale, si no te gusta, vete” ¿Sabes lo que hizo?
  • -          ¿Qué?
  • -          Se fue ¿Te parece normal?
  • -          Increíble.   –  tomo un trago de su bebida  –  ¡Guapa! Ponme dos mas de estos. Y ponte unos pasodobles o algo por el estilo.  –  dijo el conductor a la camarera.
La chica puso un disco en reproducción y le subió todo el volumen. Los dos conductores chasquearon los dedos y fingieron bailar. Por la ventana se podía ver una gran polvareda. Un segundo más tarde, la ambulancia había desaparecido.
.  .  .

“Delito número Cinco: Robo de coche”
  • -          Emma ¿Estas lista?  –  dijo David, hablando por el móvil. Conducía la ambulancia.
  • -          Dime lo que tengo que hacer  –  dijo la chica a través del teléfono
.  .  .
En una puerta se podía leer: “Almacén. Solo personal autorizado”. La puerta de esta misma esta forzada y entreabierta.

“Delito número Seis: Allanamiento de morada”

David se ponía la ropa de enfermero. Hablaba por el móvil.
  • -          Vale, Emma. Estoy listo. Va.
  • -          Voy  –  dijo la chica
.  .  .

Emma corría desesperada por el pasillo.
  • -          ¡Enfermera, enfermera! Hay alguien en el vestíbulo. Creo que esta teniendo un ataque al corazón. ¡Se esta poniendo azul!
  • -          ¿Que?  –  dijo la enfermera, quien revisaba un archivador.  –  ¡Código azul! ¡Todos los médicos disponibles, al vestíbulo! ¡Código azul!  –  dijo la enfermera por un sistema de Manos libres que tenia, mientras salía corriendo.
Emma espero a que la enfermera saliera del pasillo y se acerco al archivador. Saco una hoja. Se podía leer: “Autorización para traslado de paciente”
.  .  .

David conducía una camilla. Se dirigía hacia la habitación 357. Al entrar, giro el cuello y vio que nadie había en el pasillo. Se acerco donde Carlos y puso la camilla a su costado.
  • -          ¿Carlos? Soy David. Yo…Tengo que trasladarte. Sé que las maquinas te ayudan a mantenerte vivo, pero tienes que aguantar unos minutos, nada más.
Hizo un esfuerzo y consiguió mover a Carlos a la otra cama.
  • -          Se que es peligroso, pero si te quedas aquí, será más peligroso para todos. Y tengo que…Tengo que dar pasos para asegurarme de que nadie nos vea ni interfiera. Tengo el plan perfecto. Por que nadie  –  dijo David mientras tapaba a Carlos hasta la cabeza  –  Nadie quiere ver como llevan un cadáver al depósito.
Y tenía razón. Mientras David avanzaba por el pasillo, la gente se tapaba la boca con las manos y algunos se persignaban. David intento no mirar a nadie.

“Delito número Siete: Imprudencia temeraria”


.  .  .

Emma corría hacia la ambulancia que estaba en la zona de estacionamiento. Cuando abrió las puertas traseras, vio a David enchufando toda las maquinas necesarias.
  • -          ¿David?  –  pregunto la chica.
  • -          Aquí. Esta bien. Su corazón empezó a fallar pero le di un masaje y enchufe todo. ¿Tienes los formularios?  –  pregunto el chico.
  • -          Aquí mismo  –  dijo Emma, mostrándole las hojas.
  • -          Entonces vamos  –  dijo David mientras se acomodaba en el asiento del conductor.
.  .  .


  • -          No ha sido aprobado. No he recibido la llamada.  –  dijo la enfermera.
  • -          Lo sé. Es que estamos hasta las cejas y las camas están llenas…  –  dijo David fingiendo.
  • -          ¿Y nosotros no?  –  dijo las enfermera, señalando el abarrotado vestíbulo  –  Bueno es igual. Ya nos la apañaremos. Llévalo a la 128 hasta que encontremos algo mejor.
  • -          De acuerdo, gracias  –  dijo David.
David salió del vestíbulo, dirigiéndose hacia la ambulancia. La enfermera cogió la hoja de autorización para traslado de paciente. No vio nada raro. Pero lo raro estaba en la firma del medico que autorizaba el traslado: “Lucas Albarello”

“Delitos numero Ocho y Nueve: Falsificación y Fraude”

(NOTA MÍA: a estas alturas de la historia, el señor M me dijo que Lucas, Pablo, Maria y Andrea han muerto de manera misteriosa… Interesante, ¿no?)
.  .  .
  • -          ¿Pista libre?  –  dijo Emma.
  • -          Pista libre  –  dijo David. Juntos consiguieron bajar la camilla de Carlos.
Los dos avanzaron por el pasillo y consiguieron llegar hasta la habitación 128. También estaban tres ocupantes mas. David dirigió la camilla hasta el lugar mas alejado de la habitación. Enchufo todo y se sentó. Emma se acerco a su hermano.
  • -          Ahora descansa. Has tenido un día muy ajetreado  –  dijo la chica y junto a David salieron del pasillo.
Ya en el pasillo, David abrazo a Emma, quien no pudo evitar las lagrimas. Incluso a David le picaban los ojos.
  • -          Lo siento…Intento no llorar, pero…
  • -          Lo se…lo se  –  dijo David.
  • -          No quiero tener miedo, David. Pero me pregunto… ¿Qué nos esta pasando? ¿Qué va a pasarnos? ¿Dónde acabara todo esto?  –  dijo Emma mientras miraba a su marido.
David abrazo con mas fuerza a la chica.
  • -          No lo se, Emma. Solo se que no nos podemos rendir ahora. Ni por Carlos ni por ti.
Estuvieron así por unos segundos. Hasta que David se separo de la chica.
  • -          Tengo que seguir para adelante. Tengo que dejar la ambulancia en la otra punta de la ciudad. Asegurarme de que nadie la rastree hasta acá. Al menos durante un tiempo.
  • -          ¿Y luego?  –  dijo Emma.
  • -          No lo sé, Emma…No lo sé…
David salió del pasillo. Emma saco unas monedas y compro un vaso de café. Se dirigió hacia la salida. Ya en la puerta, el frio la hizo tiritar. Se llevo a los labios el vaso de café y bebió. Los ojos se le inundaron de lágrimas. No pudo evitar pensar en lo que más miedo le daba:

“Nueve delitos. Mínimo diez años por acusación…Equivale a una condena de noventa años. Posiblemente cadena perpetua.”

El vaso resbalo por sus manos y cayo al suelo. Emma miraba hacia el cielo estrellado.

“Nueve delitos. No cometido por un perfil de internet. No cometido por SoudFrom”

Las lágrimas surcaban las mejillas de Emma.

“Nueve delitos cometidos por mi y por David. Con nuestras huellas dactilares por todas partes.”

Emma cerro los ojos, suplicando.

“Me he convertido en aquello en que quería combatir. Una criminal. Toda mi vida he tenido pesadillas con que me acusaran de criminal y me mandaran a la cárcel. Ahora estoy atrapado en esta pesadilla, pero esto si es real”

Y pese a que horas antes, delante de un capellán de hospital lo había negado, Emma no pudo evitar suplicar:

“Estoy perdida… ¡Dios! ¡DIOS!...Ayúdame…Estoy tan perdida…”

Mis mas grandes saludos al señor M, quien desde su comodo sofa estara jugando videojuegos y pensando en la siguiente gran historia que me contara.

viernes, 14 de octubre de 2011

La verdad del dia a dia

Ya hace bastante tiempo recibí esta carta en mi correo. Y me parecio oportuno publicarlo. Espero que no le moleste que lo "postee" aqui para recordarlo...


Cuando volvía el año pasado volví con la esperanza de poder conocerte mejor y que algún día pudiese conquistar tu corazón que ahora esta lejos de mí. Me enamore de tu sonrisa, de tus ojos, de tu inocencia... de ti. Conozco nuevas chicas muy guapas pero nunca son lo suficientemente buenas como tu. No me va mucho eso de sincerarme delante de las personas, por eso escribo estos mensajes que me ayudan a liberarme sentimentalmente de todos estos pensamientos. Siempre pensare que soy demasiado poco hasta que algún día me digas lo contrario. Mi cabeza no deja de dar vueltas pidiendo que pare con esta tortura que me quita el sueño. Sino de hacer las locuras que hago no estaría siendo yo mismo.
Tu eres la razón por lo que lucho, para no irme y quedarme contigo, tu eres la chica que entra en mis sueños cada día y al despertarme deseo que se cumplan, cada día que me voy al pueblo en bus y paso por tu casa, quiero llamarte y contarte lo locamente enamorado que estoy por ti y gritar al cielo tu nombre para que me oigas y sepas lo que siento por ti, pero no se lo que me pasa que siempre me voy sin tenerte conmigo, abrazado junto a ti, sin poder mirarte a los ojos, pasar las tardes junto a ti, la única cosa que solo pido eres tu, tu sonrisa, saber que eres feliz conmigo me hace sentir el chico con mas suerte del mundo porque para mi lo mas importante eres tu, cuando supe que eras tu la que estaba corriendo haciendo ejercicio con tus amigas, fui lo mas rápido que pude para alcanzarte, cuando me viste y me saludaste, yo solo pensaba en lo preciosa que estabas lo malo es que no pude decírtelo en ese momento porque estabas acompañada, y me daba vergüenza, así que pensé que mirarías las flores y  te darías la vuelta y me mirarías pero no las viste así que te llame mas tarde, pensando que las habías visto, me equivoqué y lo peor es que te asuste, al final no supe si te gustaron o no. Estoy días anteriores preguntando por ti y tu no estabas, para decírtelo todo lo que he tenido que hacer para encontrarte y decirte todo lo que te necesito y quiero MSR. Cuando te vi en el instituto no supe que decirte fue como si huyese de ti, eso por mi parte no quiero que ocurriese nunca. Necesitaría muchos mensajes para contarte todo lo que siento en mi corazón. No merecería la pena seguir en este mundo sin ti. Desde hace tiempo debería  habértelo dicho pero tenia miedo de que me rechazaras pero ya lo as echo. Espero que encuentres a alguien con quien ser feliz te deseo mucha suerte y sabia que no tenia posibilidades de estar contigo que haría una chica como tu lista, guapa y agradable. Con alguien como yo, si te hice algo malo alguna vez te pido mil perdones. Seguramente te abran dicho cosas mejores que esto pero me salio del corazón y lo tenia que sacar. Aunque los días pasen sin parar mi cabeza, mi corazón sigue estando en aquel día en el que me dijiste que te dejara de llamar, te hice caso pero no ha habido un solo día en que dejara de pensar en ti, si te digo la verdad, no se que hacer si rendirme y poder olvidar todo lo acontecido, algunas veces pienso que no voy a poder ser solo un amigo tuyo porque aunque quiera que sea feliz con otra persona a mi me estarían fastidiando los celos, la verdad es que este mensaje es solo para ti, me gustaría decirte todo esto a la cara para que me comprendieras que soy distinto a lo que la gente piensa de mi lo entenderías, se agotan mis palabras junto con las ganas de seguir escribiéndote algunos me dicen porque sigues sufriendo si ella ya ha pasado de ti, yo solamente le respondo si tengo que hacer cualquier cosa por ella lo hago, el sentimiento que tengo no es solamente amor es mas de lo que puedes imaginar ojala pudieras sentir lo mismo por otra persona le digo, hay noches en vela para poder planear que haría si estuviese cerca de ti. Se que todo esto fue una mala idea porque no te conozco lo suficiente para poder pedirte que salieras conmigo, por mío parte creo que a mi no me conoces nada si ahora lo pienso esta actitud nadie la conoce de mi. Por la noche sobre las 00:30 o por ahí era como si pensase hacer algo o debería hacerlo como por ejemplo se me ocurrió la gran idea de que tu te podrías enamorar de mi algún día de esos locos cuando iba a verte, fui un estupido al ir tan rápido. Con todo esto podría a ponerme de escritor, bueno vale era solo para poner un poco de gracia porque parece tenso. En estos días de ferias en nuestra ciudad, no sabia si ibas a ir pero yo busque para que me perdonaras y decirte que mi corazón va a ser siempre tuyo lo pondré en un baúl y tu tendrás la llave para cuando quieras, solo quiero ofrecerte mi amistad. Se que nunca podré hacer nada importante en este mundo, no soy lo suficientemente listo para hacerlo pero tu podrás hacer lo que quieras y si alguien pone algún obstáculo tengo fe en que tu lo saltas sin despeinarte. Cada vez que salgo con mis amigos y conozco gente intento quitarte de mi cabeza, pero fracaso una y otra vez, si me voy o sufriré al no poder verte cada día en clase, donde estaré no lo se, lo único que se es que no quiero olvidarte. Si me pudieses dar otra oportunidad de intentar conquistarte. Perfectamente se que solo podremos creo tener una amistad aunque al decirte esto espero que cambie algo sobre nosotros.