(...)
MARIO: ¡No podía ser verdad! (Silencio) Hace unas horas se me quedo grabado esa sensación y ahora lo volvía a sentir de nuevo, en ese rellano... Pero lo sentía de forma mucho mas intensa... ¿Como es posible que huela a sangre de esa forma? El corazón, si antes me latía de miedo, ahora lo hacia de pánico... ¿Que era lo que originaba ese olor? (Silencio corto) Llegue a la casa de Natalia y me dispuse a tocar la puerta. Pero como toda persona que va a dar una mala noticia, agache la cabeza. Y vi la sangre... Se colaba por la parte mas baja de la puerta... ¡¡No podía ser verdad!! Me empece a marear... ¿Porque venia sangre? Venia del interior de la casa de Natalia... ¿Seria lo que yo me imaginaba? Sin darme cuenta, la puerta estaba abierta. Sabiendo que lamentaría lo que iba a hacer, abrí lentamente la puerta... de par en par... (Silencio) A veces me pregunto si lo que vi era real... El padre de Natalia estaba destrozando el cuerpo de su mujer, a la vez que reía de una manera que me petrifico allí mismo. Lo primero que sentí fue ganas de gritar... lo segundo, un bloqueo en la mente... Y lo tercero fue terror, ya que el padre se había detenido y ahora me miraba desde su posición. No era el... es decir, no había nada que pudiera reconocerlo de las veces que vi. Era un señor estricto, de fuerte carácter... Pero en ese momento, había otra persona... Parecía un muerto...
PSICÓLOGA: ¿En serio?
MARIO: (Silencio) Las lagrimas empezaron a querer salir de mis ojos. El hombre empezó a caminar hacia mi... ¿Eso era su mujer? Parecía un trozo de carne manchado con sangre... ¿Iba a morir? El hombre se acercaba mas y mas...
(Silencio largo)
PSICÓLOGA: ¿Que paso?
MARIO: Algo curioso... Pese a estar en una situación terrible, mi mente no quizo explotar por las cosas que estaba recibiendo... y solo me puse a pensar en toda la situación... Natalia estaba muerta, yo lo estaría también sino hacia algo... Y en el caso en que viviera, todo mi pequeño mundo se iba a derrumbar. Pero ver el cadáver de Natalia y ver como su familia, prácticamente, se destrozaba sola... Me provocaron ganas de llorar... Y también me provocaron ganas de reírme...
PSICÓLOGA: ¿Ah si?
MARIO: Si, reírme... ¿Que mas podía hacer? Había arriesgado cosas que era vitales para mi para tener un poco de felicidad antes de la desdicha.... y todo se había ido al garete. Mi día perfecto... en un abrir y cerrar los ojos... a la basura. Por eso y mientras el padre levantaba el cuchillo para, quizá, asesinarme... Solo pude decir: "El peor día de mi vida" (Silencio) El hombre rió, me miro directo a los ojos... Pude ver un gesto como... de pena... (Silencio) No pude saberlo bien porque el hombre uso el mismo cuchillo con el que mato a su esposa para rebanarse el cuello, salpicando su sangre encima mio...
(Silencio)
PSICÓLOGA: ¿Como salio de allí?
(Silencio)
MARIO: Sorprendentemente, no me vinieron a la mente cosas como llorar, desmayarme, rendirme, etc. Lo único que me vino a la mente fue salir de allí como sea. Pero, obviamente, no puedes irte de un lugar donde ha habido una carnicería así porque si... Súmale al hecho de ir empapado de sangre... Pensé rápido...
(Silencio)
PSICÓLOGA: ¿Y?
MARIO: Lo demás es irrelevante. (Silencio corto) ¿Como es la vida, no? En un instante, estas atrapado en un cumulo de sensaciones positivas... y de un momento a otro, estas en todo lo contrario. ¿Sabe de que también me di cuenta? Que lo único que necesitas para que cambie algo en ti... es que tengas un mal día. Todos hemos tenido algún mal día... y gracias a ello, somos lo que somos ahora... Para bien... como para mal... (Silencio) Pero nunca olvidare quien realmente tuvo la culpa...
PSICÓLOGA: ¿Y quien la tuvo? ¿Usted?
MARIO: ¿Quien mas?
PSICÓLOGA: Quizá usted sea el que jamas tuvo la culpa...
MARIO: ¿En realidad cree eso?
PSICÓLOGA: No... (De forma muy seria) Pero déjeme decirle que es lo que creo...
(Sonido de alguien tomando un vaso con agua)
PSICÓLOGA: Creo que usted fabrica acontecimientos para intentar dar una explicación del porque usted sufrió ese cambio de personalidad. (Sonido de un cajón abriéndose) Cuando le dije que había recolectado informes psicológicos anteriores, también me asegure de hacerles la pregunta a esos colegas míos sobre si usted contesto la pregunta sobre: "Cuentame el porque". Por lo que pude ver, no fui la primera psicóloga a la que usted le contó su "historia". (Sonido de papeles) He leído un total de 15 "historias" distintas... Todas totalmente diferentes, una de la otra, ya sea en tiempo, espacio y personajes... Todas distintas excepto por dos pequeños detalles que se repiten en todas: Siempre muere Natalia... y siempre queda usted con un sentimiento de culpabilidad...
(Silencio largo)
MARIO: (Riendo de forma extraña) Bueno... ¿Que puedo decir? Me gusta dramatizar un poco las cosas... (Silencio corto) Un hombre muy sabio me dijo una vez: "Si vas a tener una historia sobre tu origen... ¡Que esta sea de opción múltiple!"
PSICÓLOGA: Y nunca aceptar la verdad. Nunca saber que paso... Nunca querer saber... El porque es usted lo que es. Como llego hasta aquí. Que paso exactamente...
(Silencio)
PSICÓLOGA: (Interesada) ¿Es eso, Mario? ¿Eso es el gran secreto de su vida? Usted no le tiene miedo a casi nada, de ahi que vea el mundo de esa peculiar forma. No tiene miedo ni de morir... pero lo que si le da miedo es eso... Recordar... Le aterra recordar el que paso... Le asusta que su mente sepa, en lo mas hondo, lo que de verdad paso... Y por eso fabrica esos acontecimientos, se engaña a si mismo, hace todo lo posible para que dude si paso de esa forma o de otra... Todo para tapar, cubrir, maquillar y evitar... ese recuerdo... Todo para no afrontar la verdad... No afrontar que le paso a usted y a esa chica... (Silencio) Pero...
(Silencio largo)
PSICÓLOGA: (Interesada) ¿Es eso, Mario? ¿Eso es el gran secreto de su vida? Usted no le tiene miedo a casi nada, de ahi que vea el mundo de esa peculiar forma. No tiene miedo ni de morir... pero lo que si le da miedo es eso... Recordar... Le aterra recordar el que paso... Le asusta que su mente sepa, en lo mas hondo, lo que de verdad paso... Y por eso fabrica esos acontecimientos, se engaña a si mismo, hace todo lo posible para que dude si paso de esa forma o de otra... Todo para tapar, cubrir, maquillar y evitar... ese recuerdo... Todo para no afrontar la verdad... No afrontar que le paso a usted y a esa chica... (Silencio) Pero...
(Silencio largo)
PSICÓLOGA: Pero... ¿Porque siempre aparecía esa chica? (Silencio) Ya que todo me pareció interesante, decidí entrevistar a las 3 personas que estuvieron bien cerca de usted en esa edad... Su madre, su hermano y Emma, su amiga de la infancia. Ninguno de los 3 tiene constancia de la existencia de una amiga suya llamada Natalia. Como me seguía pareciendo interesante, averigüe un poco mas. Fui a la calle donde se supone que vivía Natalia... Con ayuda del actual presidente de la comunidad y de la inmobiliaria que vendió esa casa, tuve acceso a los registros de los dueños de los últimos 30 años... En ningún momento figura la familia de Natalia, Barrenechea... Tampoco hay registro en periódicos de la fecha que usted menciono... ¡Diablos, si hasta una octogenaria de ese edificio nunca tuvo constancia de que una niña llamada Natalia viviera en ese edificio!
(Silencio largo)
MARIO: (Con un extraño tono de voz) Buen trabajo, doctora...
PSICÓLOGA: No puede engañarme...
MARIO: (Emocionado)¡Es curioso que usted diga eso! Porque yo la verdad... me encuentro muy mal... (Irónicamente) De hecho, estoy tan mal que creo que me estoy inventando ahora mismo que usted realiza estafas al seguro medico...
PSICÓLOGA: (Con pánico) ¿¡Perdón!?
MARIO: Oh, doctora, doctora... (Con un tono amenazador) ¿Se cree que accedería a contarle todo esto sin asegurarme un as bajo la manga? Sus colegas, los doctores con los que me envió, no eran muy listos a la hora de ocultar cosas... No sabe la de información que se puede conseguir usando pequeños trucos... Leer algo a travez de un espejo... Fijarse totalmente en el movimiento de los labios de alguien cuando habla por un móvil... Y sin querer queriendo, me entere de esos pobres pacientes que confían en usted...
PSICÓLOGA: (Con pánico) No se de que me esta hablando...
MARIO: Oh, claro que lo sabe... Así que... lo haremos por las buenas... o por las malas... (Amenazadoramente) Si sus colegas no quieren perder su licencia y usted acabar en la cárcel por que yo meta mis narices en sus asuntos... Usted dejara de meter el suyo en los míos...
(Silencio. Sonido de alguien poniéndose en pie)
MARIO: ¡Ah! Y mandeme una copia de las cintas que esta grabando... Espero que la factura... corra de su cuenta...
(Sonido de alguien saliendo de una habitación)
(Silencio largo)
(...)
No hay comentarios:
Publicar un comentario